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Roberto GonzálezSecretario General SUP GaliciaApril 192017

La demagogia del DNI 3.0

 

Disponer del Documento Nacional de Identidad en vigor, a partir de los 14 años se convierte en una obligación para su titular. El DNI tiene una validez de 2 años, hasta los 5 años de edad, de 5 años hasta los 30 años de edad, de 10 hasta los 70 y es permanente a partir de esa edad. Lo que es una obligación para los ciudadanos españoles, se convierte, en muchas ocasiones en un calvario. El caso más frecuente es encontrarse con un viaje en avión o una firma de un documento público, en los 10 o 15 días siguientes y con el documento caducado. Cuando el ciudadano, quiere obtener una cita para la oficina de expedición más cercana, se encuentra, en muchos casos con un tremendo problema; Hasta pasados 20 o 25 días no existe ningún hueco libre para poder completar la gestión.

La Dirección General de la Policía, hasta que la situación es insostenible, no habilita fórmulas para desbloquear el tiempo de espera estimado para renovar el DNI. Una de las soluciones planteadas, es la de reforzar el servicio con funcionarios destinados a expedir el Documento. Por cierto, estos servicios, a pesar de anunciarse para los Policías, llegando a solicitar voluntarios para cubrirlos, no han llegado a los mismos en prácticamente ninguna dependencia. Otra de las medidas que está llevando a cabo la Administración para agilizar la renovación del DNI es la creación de nuevos puntos de expedición. Estas Unidades de Extranjería y Documentación, cuentan con funcionarios policiales y de cuerpos generales. En el caso de los funcionarios policiales, se está utilizando, para nombrarlos, una fórmula totalmente discrecional, como es la atribución temporal de funciones perjudicando a tantos agentes que llevan años esperando por una plaza en la comisaría más cercana a su localidad natal.

A costa de este documento también se ha hecho mucha demagogia. Recuerdo, como en la presentación del DNI 3.0, hace casi 2 años, se anunciaba a bombo y platillo la posibilidad de integrar dentro del mismo soporte, el carné de conducir y la tarjeta sanitaria o la posibilidad de firmar electrónicamente una autorización para el colegio de los niños. Además, mediante la tecnología NFC, se podría firmar todo tipo de documentos electrónicos tan sólo con acercar el documento a un dispositivo con la aplicación instalada, sin necesidad de un lector de tarjetas, pudiendo también, sustituir al pasaporte en los Pasos Rápidos de Frontera. A día de hoy, ninguno de estos avances es posible y la implantación del DNI 3.0, sólo ha conseguido dotar al documento de, aparentemente, mayor seguridad ya que por desgracia, un porcentaje muy pequeño de los ciudadanos usan el DNIe para realizar diligencias telemáticas. La falta de implicación de las Administraciones y las trabas con las que nos encontramos los usuarios a la hora de usar el lector en el equipo, hacen que los trámites digitales que se pueden llevar a cabo con el DNIe todavía no estén ni explotados por el 5% de la población.

Lo dicho, menos discrecionalidad y demagogia y más transparencia y objetividad en los procesos.