Ciudad ocupada con K

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Rosa GallegoPPDecember 032017

Ciudad ocupada con K

 

Estos días leemos con preocupación en la prensa casos inquietantes y alarmantes de edificios okupados en nuestra ciudad. En consecuencia, surgen vecinos desesperados porque no pueden vivir en sus propias casas. Zonas como la Ciudad Vieja, San Pedro de Visma o la Ronda de Nelle van engrosando la lista. Cuando se cumple un año de la okupación ilegal de la Comandancia de Obras los coruñeses asisten impotentes a un nuevo fenómeno de casas allanadas y nuevos asentamientos sin control. Mientras, Ferreiro mira para otro lado. El efecto llamada es cada día más evidente. Los okupas campan a sus anchas y no pasa nada porque A Coruña es una ciudad okupada. Con k.

No hay mayor ciego que el que no quiere ver y el gobierno mareante, fiel defensor del movimiento squatter, está permitiendo este tipo de abusos caiga quien caiga. El gobierno de la  Marea tiene claro que prevalece el supuesto y falso derecho del okupa a tomar aquello que le interesa sobre el de los propietarios legítimos que sufren situaciones angustiosas.

El buque insignia de esta manera de pensar de los mareantes sigue anclado en la Comandancia de Obras. Después de un año de la okupación de este espacio, con obras y actividades ilegales, ahora se pone en riesgo una inversión de 2,5 millones que el Estado reservaba para este espacio. Pero no pasa nada, Ferreiro, una vez más, se pone de perfil y se encomienda a las buenas intenciones de sus amigos los intrusos para que esto no ocurra.

Digamos, alto y claro, que ya está bien. Hay situaciones en las que un alcalde tiene que actuar con responsabilidad más allá de las simpatías personales. No podemos permitir que los edificios públicos y privados se tomen al asalto fuera de toda ley. Ni que el gobierno local lo consienta y lo aplauda. No olvidemos que algunos de los concejales mareantes proceden del movimiento okupa y en su día aplaudieron, desde sus redes sociales, el asalto ilegal a la Comandancia de Obras hace ya un año.

Ya va siendo hora de que Ferreiro se quite la careta y nos deje claro, de una vez por todas, si está al lado de los okupas o de los coruñeses. Mientras esto no ocurra, la ciudad seguirá siendo un reclamo para todo aquel que desprecie la ley y ambicione lo ajeno.