La torre de Santo Domingo

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Autor: Manu Sánchez / Fecha: Jue, 13/10/2016 - 13:06 / Etiquetas: a coruña, coruña ayer, historia, iglesia, Santo Domingo
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Ración doble de festivos esta semana para muchos coruñeses. Ayer celebramos el día de la Hispanidad, y el pasado viernes la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad, nos obsequió con un fin de semana largo y dos semanas de festejos en su honor. La devoción ciudadana por la Virgen data ya del siglo XIII, cuando la orden de los Dominicos trae esta advocación a la urbe y decide asentarse fuera de las murallas coruñesas, con su iglesia dedicada a Santo Tomás de Aquino, no muy lejos del lugar conocido como Puerta de Aires.

400 años ostentando el título de protectora de la ciudad contemplan a la Virgen del Rosario. Las actas municipales así lo recogen: es patrona de A Coruña desde 1616. No obstante, los habitantes de la ciudad ya se habían entregado a ella unos años antes, en mayo de 1589, cuando Francis Drake y 23.000 británicos asedian la ciudad. Los ingleses usan el convento dominico como cuartel de operaciones y planifican sus ataques a la muralla desde allí. En un momento del asedio, los ingleses deciden empezar una sistemática quema de iglesias para presionar a la resistencia, entre ellas, la que entonces se conoce como la de Santo Tomás. Los coruñeses invocan a la santa y prometen dedicarle cultos y un día en su honor, el 2 de julio, si les salva de los invasores. Aunque la situación es desfavorable y los daños son muchos, el ataque resulta infructuoso y los ingleses se retiran. La Virgen  del Rosario había cumplido su parte del acuerdo. Poco más de doscientos años después, en 1809, se volverá a pedir su protección, aunque esta vez la amenaza es francesa, con la ocupación Napoleónica. Se renueva el voto y se fija su fecha actual, 7 de octubre, que se mantendrá hasta nuestros días.

El conjunto de Santo Domingo se re-edifica un siglo después, ya dentro de murallas y con el consiguiente permiso por parte de la monarquía, bien situado en el corazón de la Ciudad Vieja. En 1676 se construye la capilla del Rosario, en respuesta a la cada vez mayor devoción popular por la Virgen. Sin embargo, este segundo templo hubo de ser remozado de nuevo en 1780, ante la amenaza de ruina. Y esta última reforma es la que ha llegado hasta nuestros días, aunque se conservan varios elementos del templo del siglo XVII, entre ellos la Capilla del Rosario, realizada por Domingo y Pedro de Monteagudo en 1676, que alberga una escultura de la patrona en hornacina, atribuida a Mateo de Prado, discípulo del gran Gregorio Hernández.

Pero si algo nos llama la atención de la iglesia, con su fachada barroca, es la torre de 1770 que trata de rozar los cielos en su parte superior. Ya lo dice Ramón Otero Pedrayo en su Guía de Galicia: “Alta, espaciosa y clara iglesia, cuya torre espesa y ornamentada destaca en lo alto de la ciudad sobre los conjuntos del paisaje de Coruña”. Es difícil encontrar una mejor definición. Los visitantes que ven por primera vez el conjunto siempre sacan la misma conclusión. Piensan que la torre está torcida. Luego valoran si se trata de un efecto o ilusión óptica, sin encontrar muchas respuestas. Este hecho ha fomentado la creación de muchos bulos absurdos y leyendas urbanas, como que el arquitecto cometió un error garrafal y se suicidó tirándose desde la propia torre.

Cuentos aparte, la realidad es que la torre está perfectamente alineada con el eje central del edificio, y lo que está “torcido”, por decirlo de alguna manera, es el cuerpo principal del convento. Se hace de esta manera para que el edificio quede en sintonía con el pavimento y con el edificio anexo, la antigua Ceca o Casa de la Moneda. Tras la desamortización, el convento fue recuperado y restaurado entre 1899 y 1905, y desde 1955 Santo Domingo funciona como colegio de segunda enseñanza, donde juega un papel importante, por supuesto, el culto a la patrona, la Virgen del Rosario.