La judería coruñesa y la Biblia Kennicott

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Autor: Manu Sánchez / Fecha: Lun, 19/09/2016 - 13:53 / Etiquetas: historia, medieval, biblia, judío, hebreo, ilustración

Recientemente estuve visitando la exposición 'Galicia 100. Obxectos para contar unha cultura', que próximamente estará en nuestra ciudad. Estos cien artículos son una colección que define nuestra cultura e identidad. Arqueología, nostalgia, historia...todo ello en 100 elementos tan dispares como el jabalí del Xabarín club, un tirador de Estrella Galicia o el Crismón de Quiroga. Una de estas piezas es un facsímil de la Biblia Kennicott, un desconocido manuscrito medieval elaborado en nuestra ciudad.

Pero comencemos por el principio, y hablemos de la judería coruñesa. De los judíos de nuestra ciudad poco se sabe, porque no existen documentos ni estudios específicos sobre el tema, y porque además, los judíos están dentro del grupo social de las minorías, aquellos que por su condición social, económica o religiosa están fuera de los grupos más reconocidos. Sin embargo, se piensa que los judíos son bien recibidos en la ciudad medieval herculina, y que estuvieron plenamente integrados en la vida local, ya que en el 1480 se llega a crear un consulado para los mercaderes extranjeros. Durante el reinado de Alfonso X se dictaminarán normas para proteger a los judíos y sus bienes, y clasificar a las sinagogas como lugares sagrados. Con el fin de evitar problemas, se regulará el trato entre cristianos y judíos, a los que se les prohibe realizar propaganda religiosa. 

Como el resto de los hebreos diseminados por el mundo, los judíos coruñeses destacan rápidamente en la administración y las finanzas, por lo ocupan puestos importantes al lado de monarcas y también en los ayuntamientos. Es un momento de prosperidad y de desarrollo en muchas ciudades españolas, y los judíos habrían llegado para beneficiarse de esto mismo. En el caso coruñés, se piensa que muchos de los judíos asentados en la ciudad procedían de Inglaterra y Francia, reinos que los expulsan en 1290 y 1306 respectivamente, pero que ya otros tantos habrían estado presentes desde el momento de la fundación de la ciudad. En cuanto a la ubicación de la judería, la tradición defiende que ésta estaría situada a lo largo de la calle Sinagoga, y en el antiguo barrio de Santa Lucía. Otras corrientes de pensamiento hablan de un asentamiento hebreo en la Pescadería, en la zona de la Rúa Nueva y la Calle de la estrella. La opción más probable es la primera. En cuanto a sus enterramientos, los judíos suelen sepultar a sus muertos fuera de las ciudades, normalmente en el lugar en que se ubique un monte o río. Por eso no sorprende que muchas lápidas judías se encontrasen en el año 1869 cerca de la Palloza, en el lugar donde antiguamente desembocaba el río Monelos, y que se conocía como Isla de los judíos. Las lápidas están actualmente en la custodia del Museo Arqueológico Nacional de Madrid. 

En este contexto histórico se va a desarrollar una biblia hebrea de gran calidad: es la conocida como Biblia Kennicott, escrita en 1475, tan solo unos años antes de la expulsión de los judíos del territorio castellano. Esta Biblia se considera una de las obras cumbres de la ilustración medieval. La Biblia llega a realizarse porque un rico judío coruñés, llamado Salomón de Braga, intenta hacerse con la Biblia de Cervera, del año 1300, y no lo consigue. Su hijo, Isaac, contrata al escriba Moshe Ibn Zabarah y al famoso iluminador Joseph Ibn Hayyim para que escriban e ilustren otra de igual manera. Lo hacen de manera brillante, ya que el conjunto parece la obra de una sola persona. El trabajo se termina al año siguiente, y es la primera vez que en una Biblia judía aparecen las vocales. Además, lograron esquivar a la Inquisición, ya que se mantienen la tradiciones gramaticales y estructurales sefardís de utilizar letra cursiva cuadrada, tinta castaña y a dos columnas.

No cabe duda de que la obra fue ideada como un objeto lujoso. Doscientas de las más de novecientas páginas aparecen iluminadas con colores vivos y remates de oro. Las ilustraciones juegan un papel predominante dentro del libro, lo cual se hace notar en que el artista ilustrador, Joseph Ibn Hayyim, firma su creación al final del tomo, algo poco usual en estas épocas. También Moses Ibn Zabara nos cuenta, al final del texto bíblico, que "finalizó su trabajo en la ciudad de A Coruña, en la provincia de Galicia, en el norte de España, un miércoles, el tercer día del mes de AV, en el año 5236 desde la creación", es decir, el 24 de Julio de 1476. También dice que "fue el responsable del todo el texto de los 24 libros de la Biblia, que copió, a los que añadió las marcas de vocalización, escribió todas las notas de las massorah (tradición), y finalmente lo cotejó con una Biblia correcta tradicional para corregir el escrito"

Del manuscrito no se vuelve a oir nada hasta 1793, momento en el que es comprada por el párroco de la Christ Church de Oxford,el hebraísta cristiano de origen inglés Benjamin Kennicott, del que pasa a tomar su nombre. Benjamin pasó gran parte de su vida comparando variantes textuales de cientos de manuscritos hebreos del mundo. Luego publicaría un libro con sus descubrimientos llamado Dissertatio Generalis. Durante un siglo, la Biblia Kennicott se guarda en la Cámara de Radcliffe (Oxford). En 1872 pasó a ser conservada en la Biblioteca Bodelian del mismo lugar, donde aún se conserva en su caja de piel original.Dos de las 500 copias en edición facsimil que existen en el mundo de este manuscrito se encuentran en A Coruña: una de ellas se puede admirar en la Biblioteca Municipal de Estudos Locales (Calle Durán Loriga, nº10). La Biblia está conservada de manera excepcional, y en 235 años, sólo 30 historiadores del arte y académicos han tenido el privilegio de poder estudiarla.

El historiador hebreo Cecil Roth consideró la Biblia Kennicott como "una obra maestra del arte judío medieval español" y "uno de los mejores manuscritos hebreos que se conocen". Una obra realizada integramente en nuestra ciudad, por un coruñés y de importancia mundial, que sin embargo es uno de los elementos más desconocidos de nuestro patrimonio.