Fuegos de artificio

Imagen de Manu Sánchez
Autor: Manu Sánchez / Fecha: Mar, 09/08/2016 - 22:33 / Etiquetas: a coruña, historia, maría pita, drake, inglaterra, reino unido, españa, armada invencible
Batalla naval Coruña
Foto de Francisco Lopez Riveiros

Agosto siempre es un mes de acontecimientos en la ciudad. Dentro de las fiestas de María Pita, hemos podido disfrutar ya del pregón de la regatista Sofía Toro, de conciertos como el de Carlinhos Brown o los del Noroeste Estrella Galicia, y en breve lo haremos de la recién inaugurada feria Viñetas desde o Atlántico. Pero quizás el punto álgido de las fiestas lo marca la conocida como Batalla Naval, un espectáculo pirotécnico que el día 13 dominará los cielos coruñeses como lo viene haciendo desde hace ya varios años.

Con este despliegue de luz y de colores se consigue hipnotizar durante un buen rato a una media de 70.000 almas, según las cifras de asistencia de años pasados. Los fuegos festejan uno de los episodios más gloriosos de la historia de Coruña. Después de ocho años celebrando el acontecimiento en el paseo marítimo, en esta edición de 2016 los fuegos volverán a homenajear la victoria local y la defensa de la ciudad encabezada por María Pita en 1589 ante el asedio e intento de invasión del famoso pirata británico Francis Drake y su escuadrón formado por 80 navíos desde el Parrote.

Para ponernos un poco en contexto debemos de trasladarnos a finales del siglo XVI. En este momento, la monarquía británica y la española están intentando consolidarse como grandes potencias internacionales, lo que, unido a un conflicto religioso, conducirá a que ambas se antagonicen durante buena parte de la década. En 1588, Felipe II organiza la expedición de la Grande y Felicísima Armada, apodada por los británicos con cierto sarcasmo como 'Armada Invencible', que parte en gran medida del puerto de Coruña. La empresa resulta ser un fiasco. Las malas condiciones meteorológicas, la propagación de enfermedades en algunos de los barcos y la falta de recursos imposibilita que los españoles tengan alguna posibilidad real de hacer algo en Gran Bretaña. Cuenta la leyenda que, a la llegada de los navíos hispánicos, Francis Drake se encuentra jugando a los bolos, y al recibir las noticias, comenta: "Tenemos tiempo de acabar la partida. Luego venceremos a los españoles".

Mientras tanto, a este lado del Atlántico preocupaban las posibles consecuencias de las aventuras de la Invencible, y con mucha razón, porque la 'Counter Armada' de Isabel I no tardará en aparecer por la ciudad. El Marqués de Cerralbo había escrito al rey, expresándole sus temores por la falta de seguridad del puerto. El sistema de fortificaciones de Coruña era modesto. Los antiguos fuertes del Caramanchón, junto al Orzán, y el Malvecín, junto al puerto, cerraban el frente de tierra de la zona de Pescadería. La coraza que separa las playas de Riazor y Orzán es hoy testigo de la existencia de estos fuertes. En la zona antigua, se hallaba una vieja fortaleza donde hoy podemos encontrar el jardín de San Carlos. Todo ello se entendía insuficiente para defender la ciudad de un ataque marítimo, por lo que en 1588 se acelerarán las obras que habrán de fortificar un nuevo emplazamiento en la isla de San Antón, dotándolo con varias piezas de artillería.

Aún así, los coruñeses se verán impotentes, ya que cuando la expedición de Drake entra en la bahía coruñesa, lo hace pegada a la otra orilla de la ría, por la zona de Santa Cristina, para evitar el fuego de San Antón. Desembarcarán en la zona de Oza, donde posteriormente se habrá de construir un segundo castillo, el de San Diego. A partir de ahí, no van a encontrar gran resistencia. Toda la zona de Pescadería (desde San Andrés hasta la calle Real) será arrasada por las tropas inglesas. En el diario del capitán Juan Varela se menciona que si en el momento de este primer ataque, los ingleses hubiesen intentado acceder a la Ciudad Vieja, lo hubieran conseguido sin problemas, ya que la mayoría de los soldados estaba defendiendo el arrabal coruñés. El saqueo total y absoluto de la Pescadería permitió a los españoles retirarse hacia el casco antiguo. Se asaltaron y quemaron casas, iglesias y bodegas. Muchos de los ingleses murieron al ser asesinados bajo los efectos del alcohol. El 7 de mayo de 1589, los ingleses toman el control del monasterio de Santo Domingo, y lo hacen su cuartel general de operaciones. Desde allí intentan negociar la rendición, pero los españoles parecen decididos a resistir. Es en este momento cuando unos vecinos, probablemente miembros de la cofradía del Rosario, se comprometen a celebrar una misa anual en Santo Domingo si el señor los libra del asedio. Es el famoso Voto de la Virgen del Rosario.

Los ingleses intentan sobrepasar la muralla de la Ciudad Vieja con escalas, pero fracasan. Entonces intentan volar parte de la muralla con una mina en el sector más cercano al antiguo convento de Santo Domingo, que revienta sin cumplir su objetivo. Mientras preparan una nueva mina y preparan el asalto definitivo, hombres, mujeres y niños intentan reparar el muro. Con esta segunda mina se derriba parte de uno de los cubos y los ingleses suben por los escombros llegando a la parte superior. En ese momento, Mayor Fernández de la Cámara y Pita, María Pita, dicen que 'sin nada que perder', al haber sido asesinado Gregorio de Rocamonde, su marido, derriba con una pica a un abanderado inglés y provoca el desconcierto en el ejército británico. Tras gritar 'Quen teña honra, que me siga' desata la euforia en el bando local, que consigue rechazar el ataque tras varias horas de combate. Los ingleses permanecen cuatro días más en la ciudad pero se acabarán retirando, dando por imposible acceder a la Ciudad Alta.

María Pita preside desde principios del siglo XX la Plaza Mayor de la ciudad, que durante muchos años fue un descampado, y ahora actúa como nexo entre la zona histórica y la antigua Pescadería. Allí, lanza en mano, estará eternamente manifestando los deseos de libertad de la ciudad.