Noite meiga

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Autor: Manu Sánchez / Fecha: Sáb, 23/06/2018 - 13:11 /
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Cómo San Juan Bautista pasó a darle nombre a una fiesta consistente en hacer hogueras y parrilladas, es ciertamente un misterio. Pero nadie puede dudar de su popularidad. En la ciudad de A Coruña, las hogueras de San Juan, que se celebran en la noche del 23 al 24 de junio, son palabras mayores. No en vano, en el año 2015, las hogueras fueron declaradas como Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Si buceamos en la historia, pronto descubrimos que no había en Roma ninguna fiesta de estas características que se celebrase cerca del solsticio de verano. Pero sí que hay grandes similitudes con las Parilia, fiestas en las que se conmemoraba la fundación de la ciudad. Las familias romanas subían al Palatino y los sacerdotes del dios pastoril Palas santificaban los rebaños con pétalos de rosas. A continuación, se sacrificaba algún animal. Cuando caía la oscuridad, el protagonismo lo copaban unas hogueras que había que saltar tres veces. Esto garantizaba el bienestar y la reproducción de los rebaños. El laurel que se quemaba servía para mantener puros los establos. Vamos, que de ahí a San Juan les faltaba asar unas sardinas y bajar alguna botella para etilizarse (probablemente se hiciese también).

Existen también otras fiestas documentadas, como los Hirpi Sorani etruscos o las fiestas de Beltane que se celebraban en los países celtas, que muestran pocas diferencias con los rituales sanjuaneros que se realizan en la Galicia del siglo XX y XXI. Probablemente la celebración nace de la necesidad de cristianizar y eliminar ciertos rituales paganos relacionados con el fuego que todavía se conservaban en el siglo VII, pese a que el cristianismo ya estaba bien asentado.

En Galicia, la celebración tuvo en un principio un carácter eminentemente rural, reflejo de la sociedad que la asume en ese momento. La fiesta coruñesa, tal y como la conocemos hoy en día, renace en los años 70, cuando se crea una Comisión Promotora de las Hogueras de San Juan, con la intención de recuperar la importancia de la fiesta en la ciudad. Es en este momento cuando se introducen elementos como el nombramiento de la Meiga Mayor, ese aspecto diferenciador y algo kitsch que hay en toda fiesta, o las sardinas, alimento muy consumido en el mes de junio en la ciudad, y una de las exportaciones coruñesas más importantes desde el siglo XII. Pero el San Juan tradicional tiene sus bases en tres elementos naturales muy claros: sol, fuego y agua.

El sol es un protagonista lógico al celebrarse San Juan en una fecha muy próxima al cambio de estación. Bebemos, comemos y nos alegramos porque los días duran más. En Coruña, por su situación geográfica particular (es decir, en la esquinita, lejos de todo), duran más si cabe. Los días se extienden a veces más allá de las 10 de la noche. Se dice, además, que en el alba del día de San Juan, se puede ver al sol bailar. Muchos lo relacionan con un fenómeno de refracción lumínica que se da cuando los días crecen. Otros lo achacan a la carga alcohólica de la noche en cuestión. Esta canción lo pone de manifiesto:

 

San Xoan pediulle ao Señor

que non o adormentase

para ver bailar o sol

no día da súa romaxe.

 

Vamos, que el protagonista duerme durante la fiesta. Vaya chasco para él.

Otro elemento, que se convierte siempre en el foco de todas las miradas, es el fuego. Una vez que cae el sol, los sanjuaneros quieren ayudar a romper las tinieblas. Para conseguirlo se prenden hogueras usando trozos de madera, muebles viejos, papeles, cartones, o todo lo que se considere apto. Cuando yo era pequeño, los niños llevábamos nuestros libros de ese año escolar para darles la despedida que merecían. Ahora, con lo que cuestan, no se puede. Mejor venderlos por wallapop. Esta tradición de levantar grandes fuegos no es universal en Galicia. En Ourense, por ejemplo, su adaptación es reciente. Con el traslado de la fiesta a las playas pasa lo mismo.

 

Las hogueras deben saltarse varias veces, normalmente 3 o 9, y con este ritual podemos combatir males diversos, enfermedades e incluso males de ojo. Recurro de nuevo a las canciones.

 

Salto por riba do lume de San Xoán

Para que non me trabe cobra nin can.

 

La serpiente siempre ha sido animal asociado a lo maléfico, y en cuanto a los canes, se refiere a aquellos enfermos de rabia, que predominaban en la Galicia más rural y podían ser peligrosos.

 

Enfermo cho dou, devólvemo sano.

 

Este conjuro se formulaba mientras se pasaba a niños enfermos, especialmente si sufrían de hernias, un número impar de veces por encima de las hogueras.

 

Por ser noite de San Xoán

noite de encantos e bruxas

por ser noite de San Xoán

teñoche medo, Maruxa.

 

Aquí nos adentramos en el terreno de las meigas, esos espíritus que generalmente son bondadosos. Cuando no lo son, pueden meterse en el cuerpo de tu vecina Maruxa, y por envidias, echarte un mal de ojo. En ese caso debes saltar la hoguera para ahuyentar estas malas vibraciones.

Por su parte, el agua también está asociada a la eliminación de energías negativas y la garantía de ciertos beneficios. Por ejemplo, la tradición manda dejar el llamado ramo de San Juan (que lleva hinojo, hierba luisa, helecho, romero, malva y otras hierbas), en remojo con el agua de siete fuentes, y dejarlas para que les de el rocío del día de San Juan. Con este líquido, al que mi abuela añadía también una cabeza de ajo sin pelar, uno ha de lavarse la cara y los pies, mientras mira a oriente. Ésto sirve para combatir el envejecimiento, prevenir enfermedades de la piel, dar mejor color y afinar la piel, pero también sana las envidias y ahuyenta a los meigallos. Otro ritual relacionado con el agua es el de saltar las nueve olas (presumiblemente una por cada mes de embarazo) para garantizar la fertilidad, práctica que aumentaba su potencia si se hacía cerca del solsticio veraniego.

 

Disfrutad de la noche más larga del año, y que su magia abra un verano bueno para todos.