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Roberto GonzálezSecretario General SUP GaliciaMarch 302017

El Runrún de las medallas

 

Si me preguntasen quién ha sido el peor jefe superior que ha pasado por Galicia, no tendría dudas en señalar al señor Eusebio Fraguas Sánchez. Estuvo sólo 13 meses en nuestra comunidad -entre junio de 2014 y julio de 2015- y fue nombrado sin ningún tipo de arraigo ni conocimiento de la idiosincrasia ni del funcionamiento de las comisarías gallegas, ni tampoco del comportamiento de la delincuencia propia de nuestra tierra. En este corto periodo de tiempo, no tuvo pudor en mostrar su altanería en cualquier acto, impulsando un ambiente de trabajo adverso en la Jefatura y destrozando pequeños avances que ayudaban a organizar de forma más eficiente ciertas comisarías pequeñas. Pero, ¿qué se podía esperar de alguien que se caracterizó en su etapa anterior como Comisario Provincial de Madrid por expedientar a los compañeros que en el ejercicio de sus funciones y siempre en beneficio del servicio ciudadano, tenían la desgracia de sufrir un accidente de circulación?. Y lo peor de todo, es que, a este hombre, la Delegación del Gobierno de Galicia le concedió Encomienda de Número de la Orden del Mérito Civil por el "ejemplar desarrollo de sus funciones” y posteriormente, ya jubilado, la DGP o su amigo Pino, le obsequió con la medalla roja pensionada. Estas recompensas, deberían reservarse para los policías que se juegan la vida en sus intervenciones en la calle, pero lamentablemente, van a parar los más afines a la Junta de Gobierno de la DGP.

La única vía de acabar con este sistema de corrupción y de contraprestación por “servicios prestados”, es la judicial, aquí y o en Europa. Recientemente, tras recurso contencioso administrativo interpuesto por un sindicato policial contra resolución del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, el Juzgado Central Contencioso Administrativo número 10, ha dictado sentencia en la que “condena a la Administración demandada a permitir a ese sindicato, el acceso a la información contenida en el historial profesional de las propuestas de ingreso en la OMP con distintivo rojo, a los efectos de conocer cuáles han sido los méritos acreditados de los condecorados.  Esta sentencia, permite romper el muro infranqueable que la DGP había levantado frente a las propuestas de ingreso en la OMP con distintivo rojo; ese oscurantismo y mutismo que rodeaba toda esta trama y que la hacía escurridiza a la transparencia que se exigía al respecto.

Desde hace ya unos días, en las distintas comisarías de España, se ha puesto en marcha la maquinaria que culminará el día 2 de Octubre, con la imposición de las cruces al mérito policial tras el ingreso en la Orden al Mérito Policial. Los jefes de Brigada y los jefes de Grupo proponen, en base a los cupos que el Comisario Provincial o Local hayan adjudicado a cada área, limitados por la Jefatura Superior y por la Junta de Gobierno. En algunas Unidades, no existe conflictividad porque algunos responsables, siguen unos criterios fijos y objetivos, haciendo partícipes de la fijación de los mismos a sus subordinados pero en otras, los méritos más apreciados son el servilismo o el “peloteo”. Cuando está ya todo hecho, es cuando el Comisario Provincial cita a los sindicatos para informar de las propuestas e intentar hacerlos partícipes del mosqueo generalizado del personal.

¿No sería más fácil, que todas las medallas para ingresar en la OMP se concediesen prioritariamente por hecho concreto, por intervenciones destacadas que hubiesen realizado los funcionarios durante el año anterior? y si luego, en alguna plantilla, no se cubren con esas intervenciones, concederlas siguiendo un criterio objetivo, que no es otro que años de servicio en el Cuerpo y felicitaciones públicas. Pero claro, eso, restaría margen de maniobra a algunos, que no están dispuestos a perder. En fin, la polémica está servida un año más y el runrún de las medallas ya está aquí.