Más de 4 mil personas visitaron en la sede de Afundación en A Coruña la exposición "Lago Rivera: No principio dun mundo, 1916-2016"

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Autor: María García / Fecha: Lun, 12/09/2016 - 15:28 / Etiquetas: Lago Rivera, exposición, sede afundacion, a coruña, 4.000 visitas, coruña hoy
La muestra está conformada por piezas cedidas por diversas colecciones públicas, privadas y préstamos particulares.
La Sede Afundación de A Coruña clausuró este sábado 10 de septiembre la muestra "Lago Rivera: No principio dun mundo, 1916-2016", que visitaron desde su inauguración, el 7 de julio, más de 4.200 personas. Este proyecto, desarrollado en colaboración con la Xunta de Galicia, está conformado por piezas cedidas por distintas colecciones públicas, privadas y por préstamos particulares, que cuenta, además, con la colaboración de la Xunta de Galicia. Se complementa con un completo catálogo cuyo texto analítico está firmado por el comisario, Carlos L. Bernárdez. A partir del próximo 20 de septiembre podrá visitarse en la sala de exposiciones del Teatro Afundación en Vigo.
 
Articulada a través de 53 obras, en esta muestra se pueden ver los cambios conceptuales y formales del arte del pintor a lo largo de más de cuarenta años. Se incluye también valiosa documentación de la época, fundamentalmente catálogos y publicaciones sobre Lago Rivera, además de una colección de grabados y dibujos.
 
Antonio Lago Rivera estudia en los años cuarenta en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y completa su formación con una primera estancia parisina. En 1945 participó en la exposición "La joven escuela madrileña", organizada por la librería-galería Buchholz, en que dio a conocer su espíritu renovador.

De la formación académica y de la inquietud renovadora por el arte internacional va a surgir su obra, que conseguirá afianzar su identidad en diferentes ámbitos histórico-sociales y artísticos que la pondrán la prueba y someterán a variados retos.

En los años cuarenta realiza una pintura de una figuración maxicista y primitivista, en diálogo con los realismos europeos, con el expresionismo y el surrealismo. Son obras que parecen remitir a una arte sin codificar, no contagiada por la racionalidad clasicista ni por el gusto más académico, con algo de primario, de contacto con una naturaleza primordial, con el cósmico y el telúrico, expresando en una evidente simplicidad de formas.

En los años cincuenta asume la abstracción en el París del tachismo donde se va a instalar y de los informalismos, en relación con las grandes figuras de la pintura internacional con las que llega a exponer (José Guerrero, Karel Appel, Asger Jorn, Georges Mathieu, Antoni Tàpies, Antonio Saura...) y en contacto con movimientos como la art brut, COBRA o el expresionismo abstracto. En el París que se encuentra Lago Rivera, en 1952 el crítico Michel Tapié publica Un art autre où il s'agit de nouveaux dévidages du réel, dando un impulso definitivo a la abstracción informalista, cuando, también en la capital francesa, se asiste a la penetración de la action painting norteamericana.

Frente a todos estos estímulos, Lago va a reaccionar iniciando un giro que lo llevará a la abstracción. A partir de 1951 pinta paisajes muy esquemáticos de vivo cromatismo y ya nos encontramos con una pintura plana, de líneas finas y con una tendencia a excluir formas secundarias.
 
A partir de 1953 da paso a cuadros abstractos de carácter geométrico para luego centrarse en formas planas con líneas cada vez más movidas con colores simples y fondos blancos, cenicientos o azules. Entre 1958 y 1959 la pintura se hace menos empastada, apareciendo de nuevo los azules, los rojos, los amarillos, en tonos suaves y formas de color en grandes espacios. Este será el estilo final abstracto de Lago Rivera, muy cercano al llamado en Francia nuagisme, literalmente «nubismo», un término artístico propuesto en 1950 por el crítico Julien Alvard.
 
Los años 1961 y 1962 marcarán el final de esta abstracción nuagiste y el definitivo regreso del pintor a la figuración, ya deudora de los logros de su experimentación colorística abstracta. Lo que ofrece el artista es una pintura que, en lo esencial, analiza de manera original los géneros tradicionales, aunque a partir de los setenta inserta contenidos irónicos, sarcásticos y de crítica social presentes en toda su obra final.