0 comment
David SalgadoApril 022018

Fernández Padín: "Acudir a las autoridades habría sido confesar, yo quería dar la alarma, no entregarme"

 

A lo largo de sus carreras, Billy Wilder, John Ford, Elia Kazan y Martin Scorsese jamás han tenido relación con Galicia, sin embargo, un gallego cinematográficamente anónimo llamado Manuel Fernández Padín - (Vilanova de Arousa 1959) - ha vivido la realidad del testigo de cargo y el delator que rompió la ley del silencio para dejar de ser uno de los nuestros. 

En la guerra contra el narcotráfico gallego, Padín dividió la trinchera en tres partes, y allí peleó: consumiendo, traficando y testificando. Como adicto perdió amigos de la infancia y arrastra secuelas que le han impedido llevar una vida normal, como traficante perdió la libertad, y como confidente la tranquilidad y el respaldo de las autoridades. De todo esto habló en su autobiografía “Dejadnos vivir, la generación perdida” (Hércules De Ediciones, 2014), título que expresa fielmente la intención de Padín, quien recientemente ha reaparecido en la escena pública pidiendo la suspensión cautelar de la serie televisiva “Fariña”, decisión que basa en presuntas falsedades acerca de su persona, incluidas en el libro homónimo del escritor Nacho Carretero, en el cual se basa la serie de televisión. 

CORUÑA HOY. Su relación con el narcotráfico gallego está fuera de toda duda, ¿qué hay de falso sobre usted en “Fariña”? 

FERNÁNDEZ PADÍN. En Fariña hay muchos errores, hablé con Nacho Carretero, pero lo que hablé con él y lo que escribió no tiene nada que ver. Por ejemplo, aunque se trata de un error sin importancia, dice que mi hermano se salvó de morir gracias a un trasplante de hígado, pero en realidad eso me ocurrió a mí, quien recibió el trasplante fui yo. Lo que sí me parece importante es que en el libro se cuenta que en la descarga de 700 kilos de cocaína que tuvo lugar en Muxía, participaron “Os Lulús”, pero yo no sé quiénes son, no los conozco de nada y jamás los nombré en mis declaraciones. También dice que Baltasar Garzón y Ricardo Portabales vinieron a verme a prisión para convencerme de que declarase, pero eso no es cierto, yo realicé mis primeras declaraciones en el cuartel de la Guardia Civil de Pontevedra. 

CORUÑA HOY. Proviene de una tierra de marineros, un pueblo aparentemente tranquilo y básicamente tradicional, sin embargo en su autobiografía habla de su rutina y la de sus amigos. Hachís, LSD, cocaína, heroína... ¿cómo encajaban sus hábitos en la tranquilidad del pueblo? 

FERNÁNDEZ PADÍN. Bueno... la verdad es que muchos de nosotros éramos chavales inconformistas, no estábamos contentos con la vida que nos había tocado vivir, éramos bastante rebeldes y teníamos ansias de libertad, eso no significa que el pueblo nos odiase, ni que nosotros odiásemos al pueblo, pero sí es cierto que la llegada y el consumo de drogas no fue bien visto por la mayoría de los vecinos. Lo más curioso es que algunos de los que nos llamaban “porreros” hoy son narcotraficantes poderosos. 

CORUÑA HOY. ¿Hay supervivientes entre sus amistades de aquellos días? 

FERNÁNDEZ PADÍN. Quedan muy pocos, creo que dos, y a uno hace muchos años que no lo veo, pero del grupo principal, de la pandilla con la que me reunía siempre ya no queda nadie. 

CORUÑA HOY. Según su autobiografía, usted se marchó de Vilanova de Arousa, iniciando un viaje que le llevaría de Barcelona a Valencia, Madrid, Australia y Canarias, un largo camino buscando un sustento que encontraría al volver al punto de partida de mano de Melchor Charlín. ¿Esta relación fue fruto de una necesidad extrema o los beneficios de aquel trabajo le hicieron descartar otras opciones? 

FERNÁNDEZ PADÍN. En realidad con quien primero contacté fue con Manolo, el hermano de Melchor, cuando volví a Vilanova pedí trabajo a mucha gente conocida pero nadie me daba nada, también me fui al mar para la recogida de la almeja, pero había muy poca y apenas ganaba dinero, hasta que un día pude hablar con Manolo Charlín y empecé a trabajar con ellos, pero lo hice por necesidad, porque no tenía más opciones. 

CORUÑA HOY. Según cuenta en su libro, la relación con Charlín comenzó aproximadamente en mayo de 1989, ¿en qué consistía su trabajo exactamente? 

FERNÁNDEZ PADÍN. En realidad yo les pedí trabajo para descargar tabaco de contrabando, no había pensado en ningún momento en drogas, aunque algún amigo mío me había dicho que traficaban con hachís, pero yo creía que iba a descargar tabaco de contrabando. Una noche de verano, Melchor Charlín me dijo que me vistiese de negro, después vino a buscarme y me llevó hacia el sur de Galicia, cuando llegamos allí vi que lo que tenía que descargar no era tabaco, era hachís. 

CORUÑA HOY. El negocio parecía prosperar, sólo unos meses después, en agosto de 1989 las descargas pasaron a ser de cocaína. ¿Fue aquel uno de los motivos que lo llevaron a pensar en delatar a sus jefes? 

FERNÁNDEZ PADÍN. Sí, sin duda. Yo participé en una descarga de unos 700 kilos de cocaína, recuerdo que llenaron un Citroën BX de fardos, sólo quedaba sitio para el conductor, en aquel momento pensé que aquello no era para mí, estaba dispuesto a descargar tabaco e incluso hachís, pero de la cocaína no quería saber nada por el daño que me había hecho a mí mismo y el que le hacía a mis amigos, por eso decidí contar lo que estaba ocurriendo. 

CORUÑA HOY. La decisión que tomó es peligrosa, ¿por qué acudió a la televisión antes que a las autoridades? ¿Por qué se arriesgó sin protección? 

FERNÁNDEZ PADÍN. Porque acudir a las autoridades habría sido lo mismo que confesar, sería como entregarme, habría ido directamente a prisión. Yo lo único que quería era dar la voz de alarma, no entregarme sin garantías. 

CORUÑA HOY. Su confesión fue emitida por la Televisión de Galicia, ¿supuso para usted algún beneficio económico? 

FERNÁNDEZ PADÍN. Yo les pregunté a quienes organizaron la entrevista si podían ayudarme económicamente porque necesita dinero para gastos médicos, creo recordar que me pagaron 50.000 pesetas. 

CORUÑA HOY. ¿Cómo accedió a la televisión, cómo consiguió que le escuchasen? 

FERNÁNDEZ PADÍN. Fue a través de Adolfo, un amigo mío ya fallecido, era colaborador de la asociación antidroga “Érguete”, se dedicaba a dar charlas a drogodependientes y a luchar contra el tráfico de drogas, incluso llegó a ser confidente de la Guardia Civil. Fue él quien contactó con José Ayala, un periodista de la Televisión de Galicia que se ocupó de organizar la entrevista. 

CORUÑA HOY. Según dice en su autobiografía, en noviembre de 1989 fue detenido por estar en posesión de 4 kilos de cocaína, y tras permanecer días en el calabozo del cuartel de la Guardia Civil, decidió realizar una declaración formal en la que acusaba a sus jefes de tráfico de drogas, ¿qué le llevo a tomar esta decisión? 

FERNÁNDEZ PADÍN. Pues la verdad es que en la celda empecé a pensar en todo lo que había ocurrido hasta aquel momento, y después de varios interrogatorios me decidí a contar todo lo que hacíamos por dos razones: para dar continuidad a las declaraciones que había realizado en la televisión y por represalia hacia los “Charlines”, porque una vez que me detuvieron se desentendieron completamente de mí, me dejaron solo. Aunque más tarde, cuando se celebró el juicio el fiscal Zaragoza me dijo que no hablase de aquellos motivos, me aconsejó que no me mostrase vengativo. 

CORUÑA HOY. Una vez convertido oficialmente en delator, ¿qué fue de usted?, ¿qué le ocurrió a partir de entonces? 

FERNÁNDEZ PADÍN. La Guardia Civil me prometió protección para mí y mi familia, además de un trabajo en el extranjero, pero yo sabía que ellos no tenían autoridad para garantizarme nada. Además yo no pensé en ningún momento que mis declaraciones llegasen a la Audiencia Nacional, creí que todo se quedaría en Pontevedra, pero cuando fui por primera vez ante el juez, la Guardia Civil le dijo que no podía quedarme en la prisión de Pontevedra porque allí era hombre muerto, por lo que decidieron trasladarme a una prisión en Valladolid, y de allí pasé a Carabanchel en Madrid, donde mi caso pasó de Ismael Moreno a manos de Baltasar Garzón. 

CORUÑA HOY. El 20 de junio de 1990 el juez Baltasar Garzón inicia la Operación Nécora, la cual supuso un golpe mortal para el narcotráfico gallego, ¿qué pasó con usted en aquél momento, cómo le afecto aquella redada? 

FERNÁNDEZ PADÍN. Cuando empezó todo aquello yo estaba en la prisión de Toledo, recuerdo que era la hora de comer y vi por la televisión la redada en Vilagarcía de Arousa... pensé que podría verme afectado por mi implicación en las declaraciones. 

CORUÑA HOY. Cuenta en su libro que una vez declarado testigo protegido, fue trasladado al cuartel de Moratalaz para permanecer allí durante un mes, sin embargo vivió allí durante casi cinco años... ¿cómo encajó aquel, digamos, desengaño? 

FERNÁNDEZ PADÍN. Garzón me llamó para sacarme de la prisión de Toledo y me pregunto donde viviría a partir de entonces, si tenía donde ir a vivir. Yo le respondí que no tenía recursos ni un sitio en el que vivir, por lo que pensaba volver a Galicia, pero me dijo que de ninguna manera podría volver allí. Finalmente conseguí mediante unos amigos un sitio para vivir en Burgos, pero al cabo de un mes la policía vino a buscarme para trasladarme a Madrid, donde se harían cargo de mi seguridad y mis gastos durante el resto de mi vida. En el cuartel general de seguridad ciudadana me reuní con mi abogado y varios comisarios, donde me dijeron que debido a las vacaciones de verano, los trámites para mi futura vivienda se aplazarían hasta después del mes de agosto, y que hasta entonces viviría en el cuartel de Moratalaz hasta encontrar una vivienda mejor, pero finalmente viví allí durante seis o siete años. 

CORUÑA HOY. Usted sostiene haber sido abandonado a su suerte por parte del Juez Baltasar Garzón y el fiscal antidroga Javier Zaragoza, sin embargo fue un testigo protegido durante 20 años. ¿Qué ocurrió trascurridos esos 20 años? 

FERNÁNDEZ PADÍN. A lo largo de los veinte años en los que Portabales y yo fuimos testigos protegidos, hablamos con el juez Garzón y el fiscal Zaragoza en muchas ocasiones, y nos hicieron una serie de promesas acerca de nuestro futuro relacionadas con empleo, nueva identidad, etc. y durante un tiempo Garzón mantuvo la protección incluso aunque los gobiernos del PSOE y el PP intentaron retirárnosla, hasta que llegó un momento en el que Garzón dejó de hacerlo, dejó de cumplir lo que había prometido. 

CORUÑA HOY. En su autobiografía cuenta que en 1994 el PSOE le ofreció 200 millones de pesetas por denunciar a Baltasar Garzón, con el fin de apartar al juez del caso GAL. ¿Esta declaración ha generado algún tipo de consecuencias? ¿Ha supuesto algún problema para usted? 

FERNÁNDEZ PADÍN. De momento no, pero sí pudo habérmelos ocasionado, por lo que yo sé aquella causa fue archivada. 

CORUÑA HOY. Usted se ha relacionado con las drogas desde tres posiciones distintas, consumidor, traficante y confidente policial, ¿se arrepiente de alguna de sus facetas? 

FERNÁNDEZ PADÍN. Arrepentirse no sirve de nada, lo que hice en cada momento fue lo que me pareció más acertado.