Begoña Peñamaría, diseñadora y escritora: “A veces pienso que lo único real que tengo es la escritura porque cuando escribo me reencuentro conmigo misma. Vaya donde vaya, irá conmigo”

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Autor: María García / Fecha: Jue, 04/08/2016 - 08:40 / Etiquetas: begoña peñamaria, dejadme marchar, libros, una vida esperando
Begoña Peñamaría firmará este viernes ejemplares de su última novela en la Feria del Libro a las 19:30 horas.
En esta vida existe una clase de personas que deberían formar parte de nuestro entorno las 24 horas del día. Son aquellos seres que nos infunden alegría, positivismo, energía. Aquellas personas de las que nos despedimos con una sonrisa que antes no teníamos dibujada en los labios. Este es el caso de la escritora y diseñadora coruñesa Begoña Peñamaría. Repleta de vitalidad y proyectos, Begoña nos recibe en su taller de la calle Real amable y cariñosa como si la conociese de toda la vida. Inmediatamente nos podemos a hablar sobre las vacaciones (que no disfrutaremos ninguna de las dos) y comenzamos a reír.
 
Aunque pueda parecer lo contrario, la vida de Begoña Peñamaría no ha sido un camino de rosas. Cinco años antes de escribir su primera novela “Dejadme Marchar” perdió a su hermano, de tan solo 33 años, víctima de un cáncer. Un hecho que no forma parte de lo que solemos denominar “ley de vida”. Es cruel y desgarrador, pero esta mujer de 45 años transformó este dolor en una hermosa obra en la que, en primera persona, narraba los sentimientos de su hermano durante la enfermedad. Amor y dolor en uno o, quizás, ambos se complementen. Hace unos días, Begoña Peñamaría presentaba en la librería Arenas de A Coruña su segunda novela, titulada “Una vida esperando”, en la que también nos habla sobre el amor, otra clase de amor. Algunas personas tienden a infravalorar los libros o películas que versan sobre este sentimiento universal y tachan el argumento de sencillo, pero el amor, como la vida, no tiene nada de fácil.

P: Begoña, ¿Cómo decidió dar el paso de escribir una novela?
 
R: A mí me gustaba escribir desde pequeña. Cartas, cuentos, mi diario…Era una niña, vamos a decir, fantasiosa, pero yo creo que existe un desencadenante que es el fallecimiento de mi hermano. A partir de ahí, transcurren 5 años desde su marcha y entonces, un día, sentí el impulso de contar eso como si yo fuese él. Abrí el ordenador y empecé: “Hola, me llamo Sergio…”. En ese momento, empecé a narrar un poco cómo creo que él se tuvo que sentir en el último periodo de su vida. Fue muy complicado porque fue en primera persona y todavía hay quién me pregunta “¿Pero no te dejó ningún apunte?”, “¿Cómo podías saber lo que estaba pensando?”. Realmente, yo creo que tengo la capacidad de percibir lo que hay detrás de lo que aparenta una persona, y creo que llego a su pensamiento y su corazón. “Dejadme Marchar” es un libro que ayuda a muchas personas que ahora mismo están enfermas, aunque no sea de cáncer. Es una novela que, pese a su tristeza (no lo vamos a negar), es muy bonito. En sus páginas hay momentos en los cuales recurro al flashback y ahí regresamos a nuestra infancia. Mientras estábamos en las sesiones de quimioterapia, se palpaba una tristeza infinita en la sala con personas jóvenes, mujeres embarazadas y mi hermano pensando que tras esa puerta estaba la vida y que todo seguía igual pese a que se estaba hundiendo. Yo no quería plantear ese escenario, así que pensé que él podía aprovechar esos momentos para soñar.  Soñar es volver al pasado y en ese pasado está nuestra infancia. Una infancia feliz. De esta forma, el lector se hace la idea de cómo era este chico porque Sergio no siempre estuvo enfermo. Él estaba lleno de vida. Los últimos meses, muchas personas llamaban a mi hermano, lo esperaban sentadas en el coche, pero Sergio no quería ver a nadie. Creo que a él le hubiera gustado despedirse de esas personas que le habían mostrado tantísimo afecto y cariño.

P: ¿Supuso este libro una especie de terapia para usted tras la muerte de su hermano?

R: Es un homenaje a mi hermano. Cuando yo escribí “Dejadme Marchar” ya estaba curada si por curada entiendes que no estás todo el día llorando. No escribí el libro al día siguiente de morir mi hermano, ni cuando estaba enfermo. Con esta novela, quise dar un abrazo a todas las personas que, de alguna manera, estaban sufriendo lo mismo que él. Incluso el médico que lo asistía a domicilio nos dijo “qué suerte tenéis de tener fe porque yo no la tengo”. No sé el motivo por el que mi hermano enfermó tan joven, pero creo que él está ahora en un sitio dónde se está bien y que llegó allí antes que nosotros. Él fue precoz para todo. Se casó muy joven, tuvo hijos muy joven. Su ciclo se tenía que cerrar con 33 años por el motivo que sea y se cerró así.

P: Hace unos días acaba de presentar su segunda novela, titulada “Una Vida Esperando”, en la cual el amor vuelve a estar presente.

R: Estoy recibiendo comentarios de lectores que me dicen que vuelvo a hablar sobre la importancia de la vida, el aprovechamiento de la misma y el amor. El libro de Sergio era un libro de amor. De una persona que amaba la vida, a sus hijos, del amor de sus padres. “Una Vida Esperando” es un cuento sencillo que narra la historia de personajes con vidas que se les han estropeado en algunos momentos y que, sin embargo, todos juntos se unen, se ayudan, se quieren y se necesitan. Yo no sé ver la vida de otra forma. Si cada vez que en la vida las cosas te salen mal piensas que eres la persona más desgraciada del mundo y no haces nada por salir de esa espiral, la vida te va a engullir. Yo creo que si se te cierra una puerta tienes que luchar para abrir una ventana. Quiero pensar que todo lo que sucede es por algo. La vida tampoco ha sido, ni es fácil para mí. Yo también tengo mis problemas, pero no podemos permitirnos mirar hacia atrás.

P: Cuando se habla sobre libros o películas que versan sobre el amor a veces determinadas personas parecen querer imprimir un matiz negativo a esta temática ¡cómo si el amor fuese sencillo de explicar!

R: Para mí, el amor no es complicado. Este libro es un cuento con final feliz. Fue fácil de escribir, pero es cierto que, en ocasiones, a determinadas personas les cuesta escribir acerca de sentimientos sencillos. Vivimos en una sociedad en la que, a veces, olvidamos que somos personas.

P: ¿Es muy complejo llegar a publicar una novela en este país?

R: Reconozco que tuve suerte. Tras llamar a muchas puertas, cuatro editoriales me querían publicar la novela “Dejadme Marchar”, pero no es nada fácil porque las editoriales cierran las puertas a los autores desconocidos. Es un campo en el que es complicadísimo entrar. Lo idóneo es dar con la persona indicada que crea en ti. Debo decir, sin embargo, que yo tampoco me he propuesto nada, solo escribo lo que me sale del corazón. Yo soy la primera sorprendida. No soy consciente de que las cosas a este nivel estén funcionando y ojalá funcionen por mucho tiempo, pero para triunfar tienes que publicar, recibir premios por el camino y que se cruce alguna persona a la que le intereses porque las editoriales potentes publican ediciones millonarias. Se encargan, por ejemplo, de poner en la estantería “best seller” y muchas personas lo compran solo por eso. Al final somos muñecos, manejados por grandes editoriales.

P: ¿Se considera una persona ambiciosa?

R: Yo deseo vivir con tranquilidad en mi taller de costura, siendo capaz de adaptarme a los nuevos tiempos. Además, quiero seguir escribiendo porque a veces pienso que lo único real que tengo es la escritura porque cuando escribo me reencuentro conmigo misma y sé que vaya donde vaya irá conmigo. No me siento ninguna maravilla, pero tengo la suerte de haber descubierto que sabía escribir, aunque también he tenido desgracias. La vida, tal vez, sea una compensación. Cada uno de nosotros sabe hacer algo que lo hace diferente.

P: ¿Cuáles son sus proyectos literarios más inmediatos?

R: Me van a publicar un libro que escribí hace cuatro años, titulado “Clases para vestir bien”. Se trata de una guía, un manual de moda. A través de sus páginas se dan una serie de pautas sobre cómo organizar un fondo de armario o vestirse para una boda, por ejemplo. Espero que a finales de octubre esté ya a la venta. Además, tengo otra novela escrita bajo el título de “Las horas no contadas”. De momento, no sé qué va a pasar con ella, quizás pueda ver la luz. Es un registro completamente distinto, centrado en una mujer llena de ira y rabia.
 
Este viernes, a partir de las 19:30 horas, Begoña Peñamaría estará firmando ejemplares de su última novela “Una Vida Esperando” en la caseta de la librería Arenas, en la Feria del Libro de A Coruña. Un buen momento para conocer de cerca a esta mujer repleta de pasión por la vida. Una escritora capaz de hacer que esta periodista se despida de la entrevistada con una sonrisa en la boca (una tarea nada fácil), pero esa es otra historia…