Valentín González Formoso, presidente de la Deputación da Coruña y alcalde de As Pontes: “Prefiero reducir el PSOE a la mínima expresión, pero seguir manteniendo un nivel ético que es la semilla de un gran partido de un futuro cercano”

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Autor: María García / Fecha: Jue, 15/09/2016 - 07:52 / Etiquetas: valentín gonzález formoso, deputacion da coruña, psoe, pp, pablo iglesias, coruña hoy
Valentín González Formoso se afilió al PSOE con 18 años por "convicción".
Dicen quienes lo conocen, incluso sus adversarios políticos, que Valentín González Formoso es un hombre cercano, afable de trato amable. Con 45 años, González Formoso se afilió al Partido Socialista a los 18 por “convicción e influenciado por su entorno familiar”, aunque fue a partir de los 33 cuando su actividad municipal comenzó a ser más activa.

Pese a dedicar 24 horas diarias a la política reconoce que no le pesa su trabajo. No es para menos, teniendo en cuenta que su “gasolina” es pensar que su labor de ahora será el mundo que hereden sus hijos.

P: Presidente, muchos políticos, incluso de su propio partido, han puesto en duda, en diversas ocasiones, la existencia de las diputaciones, ¿qué opinión le merecen estas opiniones?

R: Creo que la clase política debe hacer una reflexión más profunda de lo qué es la arquitectura del Estado y sus necesidades. Una reflexión mucho más responsable de la que se le puede exigir a otro ciudadano. Considero que la ciudadanía, en general, sobre todo en épocas de crisis, y debido a los sacrificios personales, existe una gran insatisfacción con las administraciones. Creo que los políticos dentro de ese afán populista de creer que “esto no va conmigo” ponemos en la palestra a administraciones que, en principio, creemos que no tienen funciones, tales como el Senado o las diputaciones. Pero es una irresponsabilidad porque los políticos deben conocer sus funciones, por lo menos, las de la Diputación. Éstas son absolutamente imprescindibles. Otra cosa es la Diputación como institución. La placa de abajo se podría sustituir por Dirección General de la Administración Local, pero el coste de una corporación municipal es de 1 millón de euros sobre un presupuesto de 300. Éste es el ahorro que podría haber. “Punto y pelota”. Las funciones hay que preservarlas, por lo tanto creo que lo que se debe exigir a cualquier político es que haga una reflexión más seria. ¿Qué el Estado debe ser rediseñado administrativamente? Sí. Podemos poner 25.000 ejemplos de duplicidades entre administraciones, por supuesto, pero de ahí a, en un café, dictaminar la eliminación de instituciones…

P: Y ¿cuál es la labor, en este caso, de la Deputación da Coruña?

R: La Deputación, por encima de cualquier otra cosa, es una prestataria de servicios a los ayuntamientos. Mantenemos redes viarias, elaboramos las nóminas de los funcionarios, proporcionamos asistencia jurídica, técnica, económica. Éste es el quehacer diario de la Deputación y no es poco. Además, complementamos la labor de entidades con competencias sociales, culturales o deportivas que podrían ser de la Xunta. Sólo un dato. La Deputación da Coruña invierte más en el mantenimiento del patrimonio cultural o en entidades deportivas que la administración autonómica. A veces, nuestra función pasa de ser complementaria a principal.

P: El Plan de Empleo de la Deputación da Coruña es uno de sus estandartes.

R: El Plan de Empleo concreta una preocupación que tenemos en este Gobierno que es el empleo. Hace poco, un análisis del CIS ponía de manifiesto que para el 75 por ciento de los españoles el principal problema es el paro. Creo que para la clase política si realmente quiere sentirse representante de sus ciudadanos debe vincular esa preocupación y concretar medidas. Nosotros somos una administración humilde, pero estamos aportando 6 veces más en políticas de empleo que antes. El hecho de poder sacar a una persona que lleva 5 ó 6 años en el paro, que está en una situación de deterioro personal enorme, que empieza a dudar de sus capacidades es realmente importante y la Deputación aporta su granito de arena. El cual se concreta en 8 millones de euros con varias líneas de actuación: Una destinada al empleo social a través de los ayuntamientos; una segunda vertiente basada en el empleo de calidad y continuidad, a través de las líneas de apoyo a empresas, donde aportamos el 70% (a fondo perdido) de contratación durante 1 año; y por último la semilla del futuro que se traduce en apoyos a viveros de empresas, a cualquier proyecto empresarial. Dicho Plan se concreta en la creación, de un mínimo, de 3.000 empleos durante la vigencia del mismo sin contar los que puedan aparecer como contratación a partir de estos proyectos de emprendedores. Hay que hacer hincapié en que nos centramos en la edad que está menos cubierta, ya que los planes de la Xunta, financiados a través de Fondos Europeos, están destinados a menores de 30 años. Nosotros cubrimos el desempleo entre mayores de 40, la franja de edad con mayor dificultad para la reinserción laboral. En este sentido, prestamos especial atención a las mujeres.

P: ¿Cómo cubren otros ámbitos como el deportivo o el social?

R: La Deputación da Coruña establece varias líneas de acción, tales como una de concurrencia competitiva que son tradición en esta casa, respaldando actividades del tercer sector. Disponemos de un plan de 2 millones de euros anuales que suplementa la labor de la Xunta en todo lo relativo a mejoras de instalaciones o finalización de las mismas. En un tercer apartado, nos encargamos de dotar de equipamiento estas dependencias, adecuándolas, por ejemplo, a las normativas de accesibilidad. Este plan es una novedad, ya que se saca de forma concurrente. Antes se resolvía a través de una subvención nominativa que otorgaba el presidente con la unanimidad de la corporación. Era una manera menos transparente.

P: Especial importancia adquiere el servicio de teleasistencia que hace pocos días visitó.

R: Tengo que reconocer que desconocía el funcionamiento del sistema, así que me empeñé en hablar con las técnicas de la Deputación, del servicio para conocerlo a fondo. Sin duda, la teleasistencia ayuda a tranquilizar a las familias de las personas que viven solas. En la provincia de A Coruña existen más de 500 personas que viven solas, que necesitan que alguien les recuerde su cita con el médico o les felicite por su cumpleaños. La Deputación invierte 350.000 euros en este servicio, una cantidad importante, pero pequeña dado el colectivo al que se dirige. Son esta clase de servicios los que convierten una sociedad en una sociedad de progreso. Este servicio estuvo a punto de desparecer porque el Gobierno Central redujo su aportación a cero, pero la anterior corporación decidió mantenerlo y creo que hay que reconocérselo. Nosotros queremos ir más allá, invertir más y captar nuevos usuarios.

P: Presidente, ¿Cómo valora la irrupción en la esfera política de formaciones como Las Mareas?

R: Tenemos un sistema democrático que funciona. Precisamente aquellos, como Pablo Iglesias, que denostan la Transición y que a nosotros nos tocó vivirla en primera persona, pero a una edad muy temprana, con los años hemos valorado que personas como Gutiérrez Mellado se levantasen contra un coronel armado durante el Golpe de Estado. Valorando ese periodo, uno encuentra la respuesta del motivo de la aparición de formaciones como Las Mareas. Hubo un sistema que lo permitió y porque hay un descontento en la sociedad a raíz de la crisis que afloró las desigualdades. Las personas quieren explorar diferentes opciones políticas gracias a un sistema que algunos denostan. La irrupción de Las Mareas es un síntoma democrático, que hay que aplaudir, a los que hay que dar las mismas oportunidades que hemos tenido nosotros. Después, la ciudadanía, con el tiempo, y su criterio medirá si acertó o no.

P: Estamos en plena campaña electoral. ¿Cómo valora el Gobierno Feijóo?

R: La valoración es que ha tenido una coyuntura económica adversa, brutal, la peor de este país en Democracia. Sería injusto negarlo. Ahora, dentro de esa coyuntura ha habido una relajación en cuanto a la pelea por los servicios públicos. Todo lo referente a la calidad del sistema educativo, social, como el copago farmacéutico, la desaparición de la gratuidad de los libros de texto, o la imposición del pago de tasas en comedores escolares son medidas que no entendemos. Ajustes seguramente hay que hacer, pero ha habido demasiada condescendencia con los recortes y poco tesón en la pelea por mantener los derechos sociales en el país.

P: A nivel nacional. ¿Estamos abocados a terceras elecciones?

R: En primer lugar, decir que finalmente el arco parlamentario es el reflejo de la decisión de la ciudadanía y por lo tanto entramos en el debate de sí la ciudadanía nos ordena que me entienda con los demás a cualquier precio. Que los apoye el viernes y me despierte el sábado, leyendo que han postulado a Soria para el Banco Mundial. La ciudadanía quiere que tengamos responsabilidad y sentido común. Creo no habrá terceras elecciones, basándose en que cualquier persona que vota, a la formación que sea, lleva implícito en su voto la aplicación del sentido común. Ahora, no va a ser fácil porque hemos visto no sólo recortes económicos, sino dificultades en la reforma del aborto, desaparición del Estatuto de Independencia de RTVE o mantener en su cargo al Ministro del Interior. Nadie nos puede pedir que el respaldo sea gratis. Yo prefiero reducir el PSOE a la mínima expresión, pero seguir manteniendo un nivel ético que es la semilla de un partido grande en un futuro, en un futuro cercano. No se vota no a Rajoy por capricho y probablemente se esté dando esa imagen y no es justo. Tiene que haber una negociación muy amplia, con límites claros donde no perdamos la esencia socialdemócrata y nuestro compromiso con la sociedad.

P: Entonces ¿Pacto de izquierdas o pacto con Rajoy?

R: Primero debería intentarse un gobierno alternativo y si no se puede me autolimitaría con una negociación con Rajoy. Deben variarse cuestiones económicas, pero también de estilo.

Tras la conversación con el presidente de la Deputación da Coruña una cosa ha quedado patente y es su claridad. No le duelen prendas al reconocer las virtudes de sus rivales políticos y se muestra moderado en un mundo, el político, que, por momentos, parece haberse vuelto loco. A priori manifiesta que no habrá terceras elecciones y es proclive a un pacto, aunque no a cualquier precio y con muchos límites. Sin duda, un gran paso en un escenario paralizado.