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Miguel RegueiraSocio de A.L.A.S. A CoruñaJune 072018

Orgullo y visibilidad

 

El Día del Orgullo, que muchas veces aún recibe la coletilla “Gay” es capaz de generar una enorme visibilidad. Su trascendencia ha superado al mundo LGTBI, y ha calado en toda la sociedad, apareciendo muchas veces entre la fiestas y eventos turísticos veraniegos. Esto supone, de cara al activismo LGTBI, tanto un reto como una oportunidad.

Las carrozas que desfilan en el Orgullo de Madrid aparecen en telediarios y otros medios de comunicación. Generan una gran visibilidad, ayudan a normalizar distintas formas de ser o expresarse y son divertidas. El Orgullo no tiene que dejar de ser vistoso y divertido, pero las luces de las carrozas no pueden tapar a los colectivos que más atención necesitan.

El Orgullo, que en las grandes ciudades tiene tanto de negocio como de reivindicación, muestra una cara parcial del mundo LGTBI. Los hombres gays, blancos, de clase media y jóvenes son los protagonistas. Y muchas miradas se centran en las estéticas y expresiones de género más llamativas, como el mundo drag, pero no prestan la misma atención a cuestiones como las identidades trans.

Los olvidados del Orgullo

Durante el 2017 y lo que llevamos de 2018 hemos visto diferentes movimientos de mujeres reclamando la igualdad real. A pesar de ello, las lesbianas siguen siendo ese grupo casi invisible, al que no se acaba de prestar nunca la atención que realmente merece.

El activismo LGTBI tiene la responsabilidad de ayudar al empoderamiento de todas las mujeres, y especialmente de dar apoyo y visibilidad a las lesbianas.

Las personas trans han recibido más atención en los últimos años, pero no debemos olvidarnos de que su lucha apenas está empezando. Los gays dan los últimos pasos en la normalización y aceptación, pero las personas trans se encuentran en un punto en el que buena parte de la sociedad ni siquiera es consciente de sus circunstancias.

Aunque deben estar presentes en el Orgullo, los conciertos, desfiles o fiestas no pueden ser el único medio para transmitir el mensaje, porque apenas llegaría un eco de todo lo que hay que decir.

Creando conciencia alrededor de la celebración

El Orgullo cada vez recibe más recursos, tanto de las administraciones como de entidades privadas. Y en algunos casos ya ha pasado de un día a una semana, por lo que hay tiempo y dinero para plantearse nuevos objetivos.

Acciones reivindicativas en la vía pública, manifestaciones, talleres, charlas, actuaciones sobre el entorno urbano… que den visibilidad a problemáticas menos evidentes: la invisibilidad de las lesbianas, las dificultades del colectivo trans en el sistema de salud y las graves trabas burocráticas que sufren, los problemas de las personas LGTBI en la pubertad y adolescencia

Las dudas y angustias de las personas LGTBI llegan a edades tan tempranas que las celebraciones del Orgullo enfocadas al ocio nocturno les quedan lejos. Los talleres de diversidad en los institutos son una buena opción, pero el Orgullo es una oportunidad de que los más jóvenes vean cómo esas ideas se llevan al “mundo real”.

También se necesitan eventos que den una visión de la sociedad alejada del heteropatriarcado. Además, en el mundo LGTBI existen estereotipos, muchos de origen machista, así que siempre es bueno mostrar que la diversidad está presente incluso dentro del colectivo, donde cada persona es única, y no tiene que responder a los que los tópicos indican.

La labor de ALAS en el Orgullo

Desde ALAS Coruña nos implicamos en las celebraciones del Orgullo, tanto a nivel de conciertos y espectáculos, como en áreas que aumenten la visibilidad de todo el colectivo LGTBI. Una tarea que se desarrolla todo el año, y que no queda de lado en el Orgullo.

Para el Orgullo 2018 están previstas las siguientes actividades:

  • Exposición de Yupiyeyo (María Álvarez Hortas), ilustradora y creadora de Hay Alguien Ahí, un cómic de temática lésbica.
  • Talleres de voguing, drag, queer cabaresque, tangoqueer y pole dance, expresiones culturales diversas que desafían las convenciones de género, y cuya inscripción ya está abierta.
  • Charla sobre delitos de odio LGTBIfóbicos.
  • XIV Premios Marcela e Elisa, destinados a distinguir acciones positivas para la comunidad LGTBI, que se celebran en “No Importa” (C/ San Andrés 46) el 7 junio a las 20:30.
  • Manifestación Orgullo LGTBQI 2018, dedicada a la lucha por la  despatologización y por la igualdad de derechos de las personas e identidades trans, que se realiza el 28 de junio  a las 20:00 partiendo del Obelisco.

A eso hay que sumar acciones ya realizadas este 2018, como el Transpinic, durante el cual se pintaron dos  bancos de los jardines de Méndez Núñez con los colores de la bandera trans. Al estar previsto que se mantengan de forma permanente, ofrecen una considerable visibilidad sobre uno de los colectivos LGTBI que más la necesita en este momento.

En definitiva, el Orgullo debe ser una fiesta, y mucho más que una fiesta. Es una oportunidad para que la sociedad vea las realidades y problemáticas LGTBI menos conocidas, y desde el asociacionismo, las administraciones y el colectivo en general debemos aprovechar esta oportunidad lo mejor posible.