La videncia, una profesión siempre cuestionada

Autor: Coruña Hoy / Fecha: Jue, 04/10/2018 - 11:00 /
 
 
El esoterismo es una rama del conocimiento que siempre ha generado muchas dudas y críticas, pero la realidad es que el ser humano siempre ha buscado respuestas  demostrables por la ciencia o no, a las preguntas que le atormentan.
 
Una de ellas es qué le deparará su futuro, qué será de su vida o su familia el día de mañana. Así, videntes y tarotistas son una fuente de consulta para millones de personas en el mundo.
 
Una profesión siempre puesta en duda y siempre bajo sospecha pero en la que siguen confiando una cantidad ingente de personas, quizás por creer en esta rama del conocimiento, quizás para satisfacer sus ansias de conocer su futuro o, quizás, y por qué no, por simple curiosidad.
 
¿Cómo encontrar un buen profesional de la videncia?
 
No obstante, esas dudas que siempre rodean a la profesión están bien justificadas, pues son muchos los "profesionales" que lo que hacen en realidad es intentar engañar a sus consultados.
 
Los timos y estafas asociados a la videncia y las formas ocultas de conocimiento están a la orden del día, de ahí que sea muchos los que cuestionen este oficio. En cualquier caso, existen muchos videntes y tarotistas que intentan derribar esta idea preconcebida de que la suya es una profesión que únicamente intenta sacar los cuartos a gente desesperada e incrédula.
 
En la actualidad, en el sector de la videncia y los tarotistas, son muchos los profesionales que ofrecen sus servicios por vía telefónica o de manera online. Un ejemplo es videntesreales.es, una web en la que además de localizar a profesionales prestigiosos del oficio, muestran una serie de consejos para afrontar las consultas.
 
Una de las muestras más fiables de que un servicio de videncia es confiable es que sus tarifas están siempre a la vista. La claridad es un asunto que siempre cuidan los profesionales de garantía. Los profesionales de verdad, que llevan años en la profesión, no tienen miedo a mostrar sus tarifas, ya sean más o menos económicas, pues son conscientes de que su trabajo lleva asociado un costo, y son ellos los que deciden el montante, que por supuesto lo especifican claramente.
 
Si esto no sucede así, es momento de empezar a dudar. El precio a pagar por las consultas es, en estos casos, algo más secundario. Siempre es mucho más fiable un servicio que especifica claramente sus precios a uno que, aunque sea más económico a priori, no deja claro las tarifas a pagar.
Una segunda ayuda que permite diferenciar a videntes profesionales de aquellas personas que únicamente quieren conseguir dinero fácil son las recomendaciones.
 
Internet y las consultas online han ayudado mucho en este aspecto, pues la mayoría de los servicios ofrecen las valoraciones de los clientes.
Sin embargo, la red puede ser también el escenario en el que se cuelen comentarios falsos por motivos publicitarios. Para detectarlos, observa si estos comentarios siguen un patrón de repetición y lee todas estas opiniones con calma.
 
En el campo de las valoraciones, las de mayor garantía siguen siendo las que conocidos, amigos o familiares, las que se transmiten de boca a oreja. Si alguien de tu círculo social más o menos cercano ha tenido una experiencia positiva con un vidente o tarotista, este profesional gana enteros de manera automática.
 
Cuidado con las predicciones
 
Una última recomendación para diferenciar entre profesionales de prestigio y los que únicamente quieren ganar dinero fácil es la verborrea. En la primera toma de contacto, algo que diferencia a los verdaderos profesionales es su dialéctica clara.
 
Un buen profesional no intenta exprimir de información a la persona que accede a una consulta, sino que solo con saber algunos detalles ya inician el proceso de conocimiento a fondo basándose en sus capacidades.
 
Aquellas personas que intentan aprovecharse de estas situaciones de urgencia van poco a poco obteniendo detalles personales cada vez más íntimos para así construir un relato ficticio.
 
Dicho todo esto, debemos ser conscientes que la labor de un vidente o un tarotista es mostrar ayuda, llevan a cabo una tarea de comprensión y empatía con su cliente, y ofrecen predicciones, que se cumplirán o no, a partir de lo que ven y perciben. No están ahí para juzgar a nadie, pero sí para mostrar augurios sinceros.