Centralitas virtuales: ¿una revolución?

Autor: Coruña Hoy / Fecha: Lun, 18/03/2019 - 18:48 /

De toda la vida nos hemos imaginado las famosas centralitas telefónicas de las empresas. Sus cables, su ajetreo, su estrés, todo especialmente confuso. Pero parece que con la era digital esto se ha acabado…

Centralitas, los tiempos cambian

Podríamos hablar de grabación de llamadas y locución. También sobre eso que siempre quiere un jefe, “llévate la oficina en tu móvil”. Y en ambos casos los dos objetivos se verían cumplidos por las centralitas virtuales .

Las centralitas virtuales son centrales telefónicas en las que el operador de telefonía IP es el encargado de alojarla en los servidores y de su mantenimiento y correcto funcionamiento.

La compañía simplemente tiene que conectar los teléfonos IP a Internet para que todas las llamadas se crucen a través de la centralita virtual. Los operadores de telefonía IP les cobrarán cuotas mensuales por sus servicios.

La centralita virtual está situada en la nube y conlleva toda la configuración del sistema telefónico de tu empresa. Las extensiones se conectan a la centralita virtual a través de Internet, por lo que es factible que trabajadores que están en distintas parres geográficas conecten en la centralita.

Ahora debemos detenernos en algo. ¿Hay alternativa, una vez agonizantes las centralitas tradicionales, a las centralitas de la nube? La respuesta es muy simple, es la centralita IP.

La centralita IP es un hardware (es decir, un dispositivo físico, lo contrario sería un software), que se instala en la corporación y en la que se unen las conexiones por cables o a través de una red interna.

Para que la centralita IP tenga línea hay que contratar el servicio de SIP trunk o troncal SIP con un operador de telefonía IP, al que se contacta a través de Internet. Lógicamente este avance tiene un coste.

En la centralita IP se diseña la configuración y ajustes del sistema telefónico y el operador de telefonía IP es el que da el servicio de conexión a la red telefónica y numeración.

Ventajas y desventajas

Sin embargo, lo cierto es que la centralita virtual tiene muchas ventajas sobre la física. Inversión inicial mínima es sólo la primera, y es que para una start-up ambiciosa realmente no le compensa otra cosa.

Programación y mantenimiento y seguridad a cargo del operador de telefonía IP, esto implica menos gasto y menos riesgo en caso de que algo salga mal. Es decir, no añadir más riesgos al del emprendimiento de por sí.

Además, el hecho de la resiliencia geográfica, esa capacidad de estirarse sin romperse es lo que da sentido a la era digital. Sin contar con que poner nuevos números, extensiones o canales es sencillo y rápido.

Sin límites de ampliación, y esto es muy necesario si de verdad creemos que nuestra compañía quiere crecer. De lo contrario nos acabamos poniendo palos en las ruedas antes de saltar a la piscina de los ganadores.

Pero es que incluso si se es una empresa grande compensa. Para empezar una conexión entre todas las distintas sedes puede ser muy necesaria. Sobre todo, en momentos de cambios rápidos como los que vivimos.

Y poder configurar la centralita desde cualquier parte, uniéndolo a que si se

pierde Internet, o se va la luz, las llamadas se redirigen a los móviles. Es una opción de siglo XXI.

Además, que los inconvenientes de la centralita física son bastante notorios. Para empezar no cualquiera puede permitírselo, pues parte de una elevada inversión inicial.

La calidad de la voz depende de la conexión a Internet, y esto en los grandes complejos empresariales, pongamos el Big Four, puede pagarse muy caro. Demasiadas señales interfiriendo a la vez.

Los costes de mantenimiento pueden ser elevados. Y es que la programación y mantenimiento, y cómo no la seguridad, es responsabilidad de la empresa.

Esto implica que, si no tienen un técnico especializado, y lógicamente es lo más probable, tendrá que subcontratarlo. Un elevado coste adicional que se va uniendo al resto. Y por si fuera poco necesitaríamos una central por sede.

Como otra piedra en el camino para el crecimiento, es que cualquier ampliación en la empresa sufriría la dependencia de la capacidad de la centralita. Una piedra continua en la zapatilla del corredor.

En caso de pérdida de conexión y redirección de llamadas por parte del proveedor de telefonía, las llamadas no pasarán por la centralita IP y, por tanto, no habrá colas de espera, ni mensaje de bienvenida.

 Como conclusión, diríamos que compensa más la nube que lo físico. Así como los servicios tradicionales van cayendo ante el poder online, es inevitable que esto ocurra en las centralitas. La no dependencia de lo físico es el futuro.