La mayoría de los negocios cuentan con servicios de limpieza que eliminar la suciedad de las oficinas, pero ¿cumplen los empleados con las principales normas de limpieza establecidas?

Autor: Coruña Hoy / Fecha: Mar, 09/10/2018 - 19:53 /

 

Por lo general, la mayoría de los negocios que cuentan con algún tipo de establecimiento o sede física para promocionar sus productos (o servicios), no dudan ni un solo instante en la posibilidad de contratar a empresas especializadas en limpieza de oficinas. Para que estas acaben por completo con toda la suciedad que pueda existir en el entorno de trabajo, y además generen un ambiente pulcro y cuidado en el que los empleados se sientan a gusto.

Porque como cualquier empresario sabe (o debe saber), la base del buen funcionamiento de un negocio reside siempre en el buen hacer de sus trabajadores; y en este aspecto resulta esencial contar con un espacio de trabajo limpio y perfecto, que transmita ganas de desarrollar tareas constantemente.

Para ello y como ya se ha comentado anteriormente, la mejor opción radica en contratar a alguna empresa de limpieza especializada en acabar con todos los rastros de suciedad que puedan existir en las instalaciones del negocio. De esta manera, los principales rincones de las instalaciones estarán siempre limpios, y tanto los clientes como los empleados podrán percibir el buen tono de la empresa en cuestión.

Sin embargo, este tipo de empresas de limpieza no siempre acaba con toda la suciedad del entorno de trabajo, ya que muchos de estos servicios tan solo se contratan una vez a la semana (a veces incluso menos) y resultan insuficientes de cara a crear una imagen de marcaideal. Y es que durante el desarrollo de las tareas del día a día, los trabajadores ensucian gran parte del entorno de trabajo (mesa de escritorio, suelo, papeleras, aseos, etcétera) sin limpieza de ningún tipo.

Es decir, hay muchas ocasiones en las que la limpieza del escritorio no es la adecuada, y esto termina por generar un ambiente de limpieza bajo que desprende suciedad general en el conjunto de la oficina o instalación. Un error que cometen muchos empleados, y que puede acabar repercutiendo en la buena imagen que la empresa transmite a los clientes.

Por esta razón, desde hace algún tiempo algunos empresarios están implantando una serie de hábitos o normas que los empleados deben cumplir a rajatabla, para que el negocio siempre luzca perfecto y no transmita suciedad en ningún caso.

¿Qué hábitos de limpieza hay que cumplir en el entorno de trabajo?

Todo depende del puesto de trabajo desempeñado, pero por lo general la mayoría de las profesiones del siglo XXI están ancladas a mesas de escritorio desde las que se desarrollan todo tipo de tareas y funciones, por lo que conviene analizar los pasos a seguir para conseguir una mesa de trabajo limpia.

Antes de comenzar con la limpieza del escritorio, conviene despejar toda la superficie de la mesa para ver qué tipo de documentos hay en ella, y de esta manera comenzar diferenciar los objetos de valor de las que no sirven para nada. Porque por desgracia, uno de los hábitos más comunes de los trabajadores es acumular papeles y documentos que no son importantes, y que en la mayoría de los casos están disponibles a través de algún tipo de documento digital.

Para despejar la mesa, lo más recomendable es preparar unas cuantas cajas (cuanto más grandes mejor) en las que se irán guardando los papeles o documentos en función de su importancia. De esta forma, la mesa de escritorio quedará vacía y se podrá proceder a la limpieza de la misma por parte del empleado o empleada.

Para ello, el empleado debe buscar algún tipo de paño húmedo con el que comenzar a limpiar la superficie de la mesa en todo su conjunto; limpiando así también otros elementos que conforman el escritorio como el teléfono, los componentes del ordenador (pantalla, ratón, teclado, impresora, etcétera), la agenda o cualquier elemento decorativo.

Si la suciedad tiene mucho tiempo es posible que algunas manchas no salten con un paño húmedo, por lo que se recomienda utilizar alguna cera o producto especial que permita realizar una limpieza más profunda de los elementos mencionados. Una vez limpia la mesa del escritorio, si el empleado tiene tiempo puede abordar también la limpieza de otros elementos del mobiliario de oficina como las estanterías, los armarios o las lámparas.

Todo para crear un entorno de trabajo más limpio y agradable, en el que los empleados puedan desempeñar sus tareas de la mejor forma posible.