La ciencia y la Marihuana

Autor: Coruña Hoy / Fecha: Mié, 09/05/2018 - 10:25 /

 

El consumo de Marihuana es un tema de rabiosa actualidad en estos momentos, no es para menos cuando las cifras nos hablan de la existencia de alrededor de 147 millones consumidores en el mundo, nada más y nada menos que un 2,5 % de la población mundial.

El empuje de estos usuarios obliga a los estados a entrar en debate, y a agilizar las leyes en post de una mayor permisividad, tanto para uso medicinal como para uso recreativo. Los pros y los contras abundan, en un sentido u en otro se encuentran posiciones enfrentadas, incluso en la comunidad científica se encuentran serias discrepancias sobre sus beneficios o sus perjuicios.

En cualquier caso, el cultivo de cannabis, ya sea para consumo propio, para la exportación a empresas especializadas, recreativo o medicinal, es un modelo de negocio con amplias expectativas de futuro, y es que el camino para la legalización parece que está fijado y se extenderá por el resto de los países que aún no la contemplan en su sistema legal.

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La ciencia habla en contra del cannabis

Los últimos avances científicos contradicen la creencia popular que dice que la creatividad de los consumidores aumenta, además se confirma que la motivación por trabajar disminuye considerablemente cuando el individuo se encuentra bajo los efectos de los cannabinoides. Así mismo, se ha demostrado que a estas personas se les inhibe la capacidad de reconocer los errores.

A largo plazo, la marihuana afecta al desarrollo del cerebro. Si el consumidor se encuentra en la edad adolescente, los efectos de esta planta pueden reducir la capacidad de pensar, recordar y otras funciones cognitivas (del aprendizaje). Ciertos estudios también nos dicen que aumenta en un 40 % la posibilidad de brotes psicóticos, sobre todo si ya se han sufrido con anterioridad o existen casos en la familia.

Además de lo efectos causados sobre el cerebro, desde hace tiempo se conocen otros daños lógicos, como aquellos que se producen en el sistema respiratorio, pues al igual que los fumadores de tabaco la inhalación de co2 es causa de problemas como las flemas y la tos crónicas, enfermedades pulmonares, y un aumento considerable en la posibilidad de contraer infecciones en los pulmones.

También el aumento de frecuencia cardiaca que produce aumenta la posibilidad de infarto, pero sobre todo el mayor riesgo asociado a este consumo se produce en el desarrollo de un niño durante y después del embarazo, con toda probabilidad el niño nacerá bajo de peso y el riesgo de problemas cerebrales será mayor.

La ciencia habla a favor del cannabis

Es en este aspecto donde la ciencia está en estos momento avanzando con mayor seguridad en relación a los efectos y usos que produce el consumo de la marihuana, y es que hace apenas 25 años se descubrió el sistema endocannabinoide, que no es otra cosa que una extensa red de comunicación entre neuronas y otras células del sistema nervioso central y otros órganos del cuerpo humano, cuyo trabajo es armonizado por los principales compuestos activos del cannabis, es decir, que es el propio organismo el que produce variantes endógenas de esas sustancias que produce naturalmente la planta de la marihuana y que se utiliza para regular funciones cerebrales tan importantes como la conducta, la memoria y el dolor.

Pero donde más se está avanzando, debido a su repercusión, es en las evidencias cada vez más claras de que el cannabis puede eliminar el cáncer en células humanas (ya se ha comprobado total efectividad en células de ratones). El THC, el principal responsable de los efectos psicoactivos de esta planta, reduce considerablemente el crecimiento de los glioblastomas, un tumor cancerígeno muy potente y agresivo difícil de tratar.

Aunque no son las únicas aplicaciones para la salud de las personas, se ha demostrado su buen funcionamiento cuando se aplica para aliviar síntomas en el CBD, reduciendo el número de ataques en niños con síndrome de Dravet, espasmos producidos por la esclerosis múltiple, o el dolor y las nauseas que producen los que se someten a procedimientos de quimioterapia para combatir el cáncer. Así mismo, también se han revelados como impactantes los efectos para reducir o paliar los efectos del Alzheimer y del Parkinson.

La ciencia y las pruebas empíricas han demostrado suficientemente que el consumo de cannabis atenúa el dolor, sobre todo el crónico, es un relajante natural, ayuda a dormir mejor, incrementa el apetito, etcétera.