El Pokémon Go no es ningún juego

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Autor: María García / Fecha: Dom, 07/08/2016 - 17:59 / Etiquetas: pokémon go, tailandia, nintendo, coruña hoy
Países como Tailandia advierten del peligro de jugar con el Pokémon Go.
Le ha arrebatado a WhatsApp el podio de la aplicación móvil más descargada del mundo. Pokémon GO ha causado furor desde su lanzamiento, y aunque son muchos los países que todavía esperan su llegada, ya hay muchos otros que lo han prohibido. “Por masónico”, “por satánico”, “por ser nocivo para la salud” o por “promover ideas dañinas”, son algunos de los motivos por los que estos países han decidido vetar o han desaconsejado utilizar la aplicación estrella de Nintendo.
 
Las autoridades de Tailandia han advertido de posibles riesgos para la salud y el patrimonio vinculados con la aplicación para móviles Pokémon Go, coincidiendo con su puesta a la venta en este país y otros catorce en la región de Asia-Pacífico.
Niantic, empresa que ha desarrollado la aplicación junto a Nintendo y The Pokémon Company, anunció en su página web que ésta ya estaba disponible para su descarga en 15 nuevos países.

Además de Tailandia, estos incluyen a Brunei, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Filipinas, Singapur, Vietnam, Taiwán, Papúa Nueva Guinea, Fiji, Islas Salomón, Micronesia y Palau.
Mientras, el portavoz del ministerio de Salud, Yongyuth Wongpiromsan, alertó a través de Twitter del riesgo de adicción que la aplicación puede causar a los usuarios a los que, sin embargo, también alentó a salir a la calle para hacer ejercicio.

En Malasia, la aplicación se puso a la venta un día después de que el comité islámico consultivo para asuntos legales desaconsejara su uso para musulmanes al considerarlo «dañino».
«Puede alentar las ansias de poder y el deseo hacia ídolos de poder. También puede fomentar el juego y las apuestas», indicó uno de los expertos del comité, Zulkifli Mohamad al Bakri, en un comunicado.
Zulkifli también denunció que Pokémon Go puede propiciar la intrusión en la vida privada, accidentes, negligencias y adicción. Y es que por muy divertida que pueda ser la fantasía, no hay nada como la vida real.