Una solución para abaratar los costes en la refrigeración de flores

Autor: Jorge Barrio / Fecha: Jue, 27/10/2016 - 19:27 / Etiquetas: Cool-R

En el negocio de la venta de flores al por mayor el objetivo es la máxima conservación de estas, desde que son sacadas de las cámaras de refrigeración hasta que el cliente las deposita en el jarrón. Para ello es fundamental trasladar las flores en un plazo de menos de 24 horas, para que sus características se alteren lo menos posible. No menos importante es la conservación de las mismas a una temperatura adecuada dentro de las instalaciones frigoríficas. Si bien es verdad que se busca el menor plazo entre la recolección de las flores y su envío, las horas en las cámaras deben ofrecer a las plantas un ambiente propicio y de condiciones precisas. Así, la temperatura ideal de la nevera para flores estaría entre los 1,1ºC y los 2,2ºC, aunque muchas de ellas toleran hasta 3,3ºC. No obstante, temperaturas ligeramente superiores podrían acortar la vida de la flor o, sencillamente, destruirla. En este sentido, el control sobre el calor aportado a las plantas es constante. También lo es el que se aplica sobre la humedad: la mayoría de las flores necesitan un nivel del 90 al 95 por ciento; nunca inferior al 80 por ciento.

Los trabajadores y empresarios del sector conocen sobradamente estas directrices, concediendo especial atención a la refrigeración de las instalaciones y al aislamiento térmico de las mismas. En relación a esto, los períodos de calor extremo suponen todo un reto: ponen a prueba la tecnología de regulación y disparan los precios dado el nivel de exigencia al que se somete la maquinaria. Es por ello que los responsables de la producción floral buscan recursos baratos y eficaces entre aquellos disponibles en el mercado. Tal es el caso del revestimiento Cool-R: una membrana líquida impermeabilizante altamente reflectante que protege las cubiertas del calor. Aplicada sobre edificios, se calcula que disminuye la temperatura bajo la cubierta hasta 10ºC en todo tipo de construcciones que no disponen de aire acondicionado; y que reduce drásticamente los costes derivados de este tipo de instalación.

La eficacia de una tecnología como la del Cool-R radica en sus propiedades físicas. Y es que el revestimiento refleja el 85,7% de la luz que reciben las superficies de los materiales. Asimismo, disipa gran parte del calor que reciben las cubiertas (con una emisividad del 0,85). Su rango de tolerancia de temperaturas extremas va desde los -30º hasta los 80ºC y es resistente al polvo y al viento. 

En conclusión, estamos ante una solución ideal a la hora de aislar grandes neveras de conservación de flores y plantas. Especialmente durante los meses de verano, el revestimiento aportará una refrigeración adecuada sin necesidad de que las cámaras realicen gastos de energía desorbitados. Se realizará un ahorro detallado por los técnicos de Cool-R, que llevan a cabo un análisis previo del edificio para conceder una solución a medida. La misma empresa es también la que se ocupa de la aplicación del producto, que tiene una garantía de hasta diez años.