La ITV es uno de esos trámites que todo conductor debe afrontar de forma periódica y que, bien preparado, no tiene por qué ser un quebradero de cabeza. Muchos conductores llegan a la inspección sin haber revisado su vehículo previamente y se llevan sorpresas desagradables que podrían haberse evitado con unos minutos de atención. En este artículo repasamos todo lo que debes comprobar antes de presentarte en la estación de inspección para aumentar al máximo tus posibilidades de salir con el resultado favorable. Índice de contenidos ¿Con qué frecuencia hay que pasar la ITV? Revisa las luces antes de ir Los neumáticos, en el punto de mira Frenos: el punto más crítico Niveles de líquidos y sistema de escape Documentación y pequeños detalles que marcan la diferencia La pre-ITV, tu mejor aliada Si eres de los que compra coches de segunda mano, es especialmente importante que conozcas bien el historial del vehículo antes de la revisión. En CoruñaHOY ya analizamos en detalle el sector del automóvil de segunda mano en España y los puntos clave a tener en cuenta. ¿Con qué frecuencia hay que pasar la ITV? Antes de entrar en los detalles técnicos, conviene recordar cuándo toca llevar el coche a revisión. Los turismos están exentos de pasar la ITV durante los primeros cuatro años desde su matriculación. A partir de ese momento, deben revisarse cada dos años hasta los diez años de antigüedad. Cuando el coche cumple una década, la inspección pasa a ser anual. Circular con la ITV caducada supone una infracción grave con multa de 200 euros, así que conviene tener bien apuntada la fecha. Revisa las luces antes de ir El fallo en el sistema de iluminación es uno de los motivos más frecuentes de ITV desfavorable, y también uno de los más fáciles de evitar. Antes de acudir a la inspección, comprueba que funcionan correctamente todas las luces: posición, cruce, carretera, frenos, intermitentes, marcha atrás y antinieblas. Si alguna bombilla está fundida, es muy sencillo cambiarla tú mismo o en cualquier taller en pocos minutos y por muy poco dinero. No olvides tampoco el claxon: debe emitir un sonido claro y audible. Es un punto que a menudo se pasa por alto pero que los técnicos siempre revisan. Los neumáticos, en el punto de mira Neumáticos Los neumáticos son el único punto de contacto entre el coche y el asfalto, por lo que su revisión es exhaustiva. La profundidad mínima legal del dibujo es de 1,6 mm; por debajo de esa cifra, el neumático no superará la inspección. Pero más allá de la legalidad, un neumático desgastado compromete seriamente tu seguridad, especialmente en lluvia. Comprueba también la presión: unos neumáticos mal inflados generan desgaste irregular y peor comportamiento en carretera. La presión recomendada para tu modelo está en el manual del vehículo o en la etiqueta del marco de la puerta del conductor. Frenos: el punto más crítico El fallo en el sistema de frenado es la principal causa de ITV desfavorable. Si al frenar notas vibraciones, ruidos extraños o que el coche se va hacia un lado, acude a un taller antes de la inspección. Revisa también el nivel del líquido de frenos y el estado del freno de mano. Para verificar este último, aparca en una pendiente y comprueba que el coche no se mueve al accionar el freno de mano. Niveles de líquidos y sistema de escape Antes de la ITV, comprueba los niveles de aceite, líquido refrigerante y agua del limpiaparabrisas. Si el aceite está bajo o muy sucio, cámbialo: un motor bien lubricado emite menos gases contaminantes, lo que también ayuda a superar la prueba de emisiones. El sistema de escape es otro de los puntos que se inspeccionan. Presta atención a posibles ruidos inusuales al arrancar o acelerar y a manchas de aceite o líquidos debajo del coche cuando está estacionado. Estas señales pueden indicar fugas que darán lugar a un resultado desfavorable. Documentación y pequeños detalles que marcan la diferencia Lleva siempre la documentación completa: permiso de circulación, ficha técnica y seguro en vigor. Sin estos documentos no podrás realizar la inspección. Además, ve con el coche limpio (da mejor imagen y facilita la revisión visual), con el motor ya caliente para que las emisiones se midan en condiciones óptimas, y con la presión de los neumáticos revisada en frío. Un consejo muy práctico: pide cita previa en la estación ITV de tu zona. Evitarás esperas innecesarias y podrás planificar la visita con tranquilidad. Si el resultado es desfavorable, no te alarmes: dispones de dos meses para reparar los fallos y repetir la inspección sin coste adicional en muchos centros. La pre-ITV, tu mejor aliada Si tienes dudas sobre el estado de tu coche, muchos talleres ofrecen una revisión pre-ITV. El mecánico revisará todos los puntos críticos con el mismo criterio que los técnicos de la estación y te indicará qué hay que reparar antes de acudir. Es una pequeña inversión que puede ahorrarte tiempo, dinero y disgustos. Recuerda también que, tal como contábamos en nuestro análisis sobre los coches de segunda mano al mejor precio, mantener el vehículo en buen estado también aumenta su valor de reventa. Con estos pasos bien dados, la ITV pasa de ser un trámite temido a una simple gestión que confirma que tu coche está en perfectas condiciones para seguir rodando. ¡Haz clic para puntuar esta entrada! (Votos: 0 Promedio: 0) Navegación de entradas Rutina matutina: los hábitos de las personas más productivas Cómo preparar el coche para la ITV: todo lo que debes revisar