El precio del combustible es uno de los gastos variables más importantes para cualquier conductor. Aunque no podemos controlar lo que marca el surtidor, sí podemos influir enormemente en cuántos litros consumimos por cada cien kilómetros. La conducción eficiente es un conjunto de técnicas y hábitos al volante que pueden reducir el consumo de combustible entre un 15% y un 25% sin necesidad de ninguna inversión adicional: solo requiere cambiar la forma en que conduces. Índice de contenidos La velocidad: el factor más determinante El uso de las marchas: cuándo subir y cuándo bajar El motor en caliente y los arranques La presión de los neumáticos y la carga del vehículo El aire acondicionado y los accesorios eléctricos La velocidad: el factor más determinante La resistencia aerodinámica aumenta de forma exponencial con la velocidad. Un coche que circula a 120 km/h consume aproximadamente el doble que el mismo coche a 90 km/h. Circular por autopista a 110 en lugar de 120 puede suponer un ahorro de entre un 10% y un 15% de combustible, lo que a lo largo de un año se traduce en decenas de euros. Mantener una velocidad constante y moderada es el hábito más impactante que puedes adoptar para reducir el consumo. En ciudad, el factor más determinante es la aceleración y el frenado. Cada vez que frenas desde velocidad, toda la energía cinética acumulada se disipa en calor: literalmente, estás quemando combustible para nada. Anticipar el tráfico, levantar el pie del acelerador con antelación para decelerar de forma progresiva y evitar las aceleraciones bruscas puede reducir el consumo urbano de forma muy significativa. Como señalamos en nuestra guía sobre el mantenimiento básico del coche, un vehículo bien afinado es también un vehículo que consume menos. El uso de las marchas: cuándo subir y cuándo bajar En los vehículos con cambio manual, el uso correcto de las marchas tiene un impacto enorme en el consumo. La regla general de la conducción eficiente es circular en la marcha más alta posible que el motor pueda soportar sin «tirar». En ciudad, subir a la 3ª marcha a partir de los 30 km/h y a la 4ª por encima de 40 es una buena referencia. En carretera, mantener la 5ª o la 6ª marcha a velocidades moderadas (entre 80 y 110 km/h) es siempre más eficiente que circular a más velocidad en una marcha más baja. Cuando necesitas decelerar, deja el coche en marcha pero suelta el acelerador: en los coches modernos, durante la desaceleración con el pie levantado del acelerador el inyector corta el combustible completamente (corte de inyección), por lo que no se consume nada mientras el motor frena el vehículo. El motor en caliente y los arranques El mayor consumo relativo de cualquier motor ocurre en los primeros kilómetros después del arranque, mientras el motor no ha alcanzado su temperatura óptima de funcionamiento. Evita el calentamiento estático del motor (dejarlo parado en marcha) y arráncalo directamente. Conduce de forma suave los primeros kilómetros hasta que el motor esté caliente. Las paradas frecuentes del motor en atascos o en esperas largas también son una fuente de consumo innecesario: si la parada va a ser de más de 60-90 segundos, apagar el motor siempre ahorra combustible. La presión de los neumáticos y la carga del vehículo Un neumático con presión baja aumenta la resistencia al rodamiento y puede elevar el consumo entre un 3% y un 6%. Revisar la presión mensualmente (con el neumático frío) y mantenerla en los valores recomendados por el fabricante es una medida de ahorro y seguridad que no requiere más de dos minutos. Circular con la presión correcta también alarga la vida útil de los neumáticos. La carga del vehículo también influye: cada 100 kg de peso extra supone aproximadamente un 5% más de consumo. Vacía el maletero de objetos que no necesites y retira las barras de techo o el portabicicletas cuando no los estés usando, ya que aumentan la resistencia aerodinámica incluso vacíos. Si utilizas el coche a diario para desplazamientos y quieres entender mejor el coste real de cada trayecto, te puede interesar leer sobre cómo optimizar tus gastos en el mundo del automóvil. El aire acondicionado y los accesorios eléctricos El aire acondicionado puede aumentar el consumo entre un 5% y un 20% dependiendo de la temperatura exterior y la intensidad de uso. En ciudad, con paradas frecuentes, el impacto es mayor. Para reducir su consumo, ventila el interior del coche antes de arrancarlo (especialmente en verano, cuando el habitáculo puede alcanzar temperaturas muy elevadas), usa el recirculador de aire interior una vez que el habitáculo esté frío y ajusta la temperatura a un nivel razonable (24-25 grados) en lugar de poner el sistema al máximo. La conducción eficiente no requiere ir despacio ni sacrificar la seguridad: se trata de conducir con suavidad, anticipación y criterio. Con práctica, estos hábitos se vuelven automáticos y el ahorro en combustible se nota mes a mes en tu economía familiar. ¡Haz clic para puntuar esta entrada! (Votos: 0 Promedio: 0) Navegación de entradas Cómo elegir el colchón ideal para tu cama Trucos para reducir el consumo de gasolina